Viernes 13 En París.

—Bárbara Andrés Andrés—

Viernes 13, considerado por muchos el día de la mala suerte, lleno de gatos negros, escaleras y amarillo. Pero nadie se esperaba algo similar.

El día 13 de noviembre de 2015, París sufrió una de las noches más trágicas de toda su historia: seis ataques terroristas simultáneos asolaron la ciudad. Los lugares elegidos fueron el Estadio de Francia, la sala de espectáculos ‘Bataclan’, el restaurante ‘Le Petit Cambodge’, el local ‘Belle Équipe’, el bar ‘Le Carillon’ y en el Boluevar Fontaine.

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El balance todavía hoy estremece: 129 muertos, 300 heridos y 80 de ellos en estado crítico. Los ocho atacantes, la mayoría residentes o con vinculación directa con Bélgica, estaban armados con fusiles Kalashnikov y cinturones de explosivos, los cuales detonaron, inmolándose 7 de ellos. El octavo terrorista, está bajo una orden de busca y captura internacional, aunque, según la alerta de Francia, podría haberse refugiado en nuestro país.

Los atentados se iniciaron alrededor de las 22:00, los disparos y detonaciones hicieron saltar las alarmas. El pánico corría por las calles de París. Según muchos de los supervivientes, era una matanza despiadada e indiscriminada, llevada a cabo por unos terroristas “muy jóvenes” al grito de “Ala es grande”. Nos hemos encontrado relatos realmente duros de los que, por fingir su muerte o esconderse, salvaron su vida. Las redes sociales se han inundado tanto de testimonios como de muestras de apoyo por todo el mundo.

Tres de los terroristas hicieron detonar sus chalecos explosivos en la sala Bataclan y uno murió en la intervención policial; otros tres kamikazes murieron en los alrededores del Estadio de Francia y uno más en el boulevard Voltaire. Las fuerzas de seguridad francesas buscan a otros dos individuos presuntamente implicados en los atentados.

Los atacantes tomaron a decenas de rehenes del interior de la sala de conciertos, que tiene un aforo de 1.500 personas. Dos horas después del ataque, se escucharon disparos aislados en el interior y en el exterior. Benjamín Cazenives, que estaba en el interior, dijo a una amiga, que a su vez trasladó la narración: “Estoy vivo. Solo tengo unos cortes. Una carnicería. Cadáveres por todas partes”. Es el mensaje que puso en las redes sociales.

El sábado 14 llegó lo esperado: el ISIS manda un comunicado a las redes reivindicando el ataque y alegando que: “Francia, y aquellos que la sigan, siguen siendo los principales objetivos del Estado Islámico”. El comunicado define a París como “la capital de las abominaciones y de la perversión” y a los presentes en la sala Bataclan como “centenares de idólatras en una fiesta perversa”. “Este ataque no es más que el principio de la tempestad”, advierten.

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La amenaza no solo se cierne sobre la ciudad de la luz: Washington, Londres y “Al-Ándalus” son los próximos objetivos de la organización. La presencia policial e incluso el despliegue de tropas, se ha extremado en estos puntos, hasta el nivel de suspensión del tráfico y controles militares en zonas como Plaza de España en Madrid, apenas una hora después de la tragedia. En España, el sábado se hizo un amago de elevar la alerta por terrorismo al nivel 5 (el máximo) ante la alarma social, quedándose al final en el estadio 4: un riesgo alto, que supone incrementar la presencia de agentes de los dos cuerpos de seguridad en las calles. Se movilizan unidades especiales de intervención a infraestructuras esenciales y aquellos sitios con gran afluencia

El domingo 15, Francia decidió contraatacar. El ejército francés bombardeo la capital del Estado Islámico: Raqqa. La operación de ataque ha consistido en 12 que han disparado 20 bombas sobre posiciones consideradas en manos de los yihadistas. Francia integra la coalición anti IS que, liderada por Washington, bombardea desde junio de 2014 posiciones del IS en ambos países de Oriente Medio donde la organización posee territorios. Otras organizaciones como Anonymous, se han sumado a la declaración de guerra al Estado: “Os perseguiremos por todo el mundo (…) debéis saber que os encontraremos y no podréis escapar” afirmo el portavoz del grupo cibernético. “Declaramos la guerra. Preparaos. No perdonamos ni olvidamos”, finalizó.

El mundo está cambiando; el Estado Islámico cada vez tiene más poder y la sociedad de los países involucrados y/o afectados temen una guerra global. ¿Es lo correcto responder con las armas? ¿Va a haber más consecuencias? O mejor, ¿alguien sabe cómo detener al virus del ISIS?

Mientras tanto, este sigue conquistando, masacrando, destruyendo y ganando apoyos y fuerza, en nombre del Dios por el que luchan y matan. Odian nuestra libertad, quieren que suframos, que tengamos miedo, que perdamos la ilusión por vivir ante la amenaza del “me puede tocar a mí”

Pero no, hoy lloraremos, pero mañana volveremos a bailar y a dibujar, porque no hay mayor arma que las ideas; y en eso, la guerra está ganada. #JeSuisHumanité

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