Un secreto a voces

Vivimos en un mundo lleno de injusticias: no importa dónde mires, allá donde vayas siempre habrá alguna. A veces sucede así en la vida: cuando son los caballos los que han trabajado, es el cochero el que recibe la propina.

Estimados colegiales, llegaba el día del Consejo Colegial, día en el que se exponen los méritos de todos y cada uno de los potenciales Colegiales Mayores. Argumentos como: “qué ilusión le haría recibir la banda”, “es una motivación para que el año que viene trabaje”, “este sale sin discusión” “esto es una tradición” fueron los predominantes durante la brevísima reunión.
Ya no importa organizar certámenes, editar vídeos o dirigir la operación kilo; este año se ha demostrado que lo que realmente importa en el Colegio es tener las relaciones adecuadas.
A raíz de esto, me he dado cuenta de que el Santa María de Europa tiene muchas similitudes con la España de hoy en día. Tal y como he visto reflejado en el gobierno español, tener mayoría absoluta puede resultar peligroso. El abuso de poder ha premiado a algunas personas que no se lo merecían y privado de mayores reconocimientos a aquellos que, aunque a veces no se vea, han mantenido a flote la Carabela del Santa María de Europa durante el presente curso colegial.
Con estas palabras no quiero desmerecer el trabajo de la mayoría de los que han sido reconocidos, sino todo lo contrario. Mi intención es que esto no llegue a repetirse por tercer año consecutivo el curso que viene. Por ello, Colegiales Mayores, espero que el año que viene deis ejemplo, premiéis el trabajo y dejéis los amiguismos a un lado.
No quiero que, como está pasando en nuestro gobierno, el Colegio se llene de gente vaga, incompetente e injusta; esto no sería bueno para el devenir del Santa María de Europa como institución, ni tampoco para sus colegiales.
De igual manera, otro de los aspectos en los que se asemejan nuestro Mayor y el gobierno español, es la actitud inmovilista. Por fin este año se ha dado un pequeño paso; sin embargo, ha sido insuficiente y todavía queda muchísimo camino por recorrer.
Desgraciadamente, la hipocresía se ha extendido como una plaga entre aquellos que me rodean. Han repetido tantas veces la palabra tradición que ha perdido su verdadero significa-do: trabajo, dedicación, esfuerzo, sentimiento, ilusión y perseverancia.
Y lo más triste de todo y que también sucede en nuestro gobierno es que las noticias vuelan. Todo lo que se haga, aunque se intene ocultar, siempre acaba saliendo a la luz. Nuevos, vicenuevos, veteranos e incluso sinietros conocen perfectamente la injusticia que se ha llevado acabo por un grupo de personas que no son capaces de entender, después de tanto tiempo, cómo debe funcionar realmente un Colegio Mayor como el Santa María de Europa.
Este año se ha acabado y a pesar de todo, no quiero terminarlo con un mal sabor de boca. Como dice el refrán, “es de bien nacido ser agradecido“. Estoy muy orgullosa del trabajo que he realizado este año. Obviamente, este no podría haberse desarrollado sin la inestimable ayuda de Eduardo, Ángel, María, Arturo, Julia, Eric y todos y cada uno de los colegiales que me ayudaron a poder hacer realidad, junto a Pachón, todos los proyectos que tuvimos en mente.
Aunque soy consciente de que el ser humano es el único que tropieza dos veces con la misma piedra, me despido deseando lo mejor al Santa y esperando que nuestra Carabela cambie de rumbo.
¡VIVA EL SANTA!

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