Susto o muerte

-Pedro Aguado-
El día llegó. El primer martes después del primer lunes de noviembre de los años bisiestos y divisibles por cien se celebran desde hace más de siglo y medio las elecciones en Estados Unidos. Esto es debido al calendario agrario, ya que en noviembre concluye la recogida y aún no ha llegado el duro frío de invierno. A parte, el primer martes después del primer lunes para que no coincida con el Día de los Santos.
Esta noche se augura emocionante ante esta marcada fecha, pero más allá de cuál vaya a ser el resultado, lo que nos interesa es cómo nos va a influir a nosotros la presencia de los candidatos con más opciones en nuestras vidas. Para el que no lo sepa, la elección del presidente de los Estados Unidos es seguramente la más importante, influyente y retransmitida en todo el mundo. Mañana despertarán y lo primero que verán en los telediarios de cientos de países será la cara de Trump o Clinton en sus televisores, ya que verdaderamente este maravilloso país, más que me pese, se ha convertido en un imperio, y las decisiones que tome el próximo gabinete del presidente pueden llegar afectarnos a la totalidad del mundo.
Entrando en materia, ninguno de los dos candidatos va a ser bueno para EE.UU., y esto no es una opinión personal, sino que es muy generalizada en la otra parte del Pacífico y que ha llevado a la indecisión de muchos votantes.
Por un lado, la decisión es entre elegir a un septuagenario que está en contra de la globalización, del TTIP, de la des localización, del libre comercio, de la libre circulación de personas, reducir la recaudación estatal en 4,5 billones y aumentar el gasto en 600.000 millones: un agujero fiscal de más de 5 billones de dólares. Y después de todo esto, construir un muro en la frontera con México (creo que no hace falta recordar quiénes fueron los últimos en construir un muro para separar dos países). Por otro lado, se sitúa una casi septuagenario que lleva más de 40 años en política, que representa al establishment de los EE.UU, que quiere aumentar los impuestos en todos sus variaciones posibles y el gasto más de lo que lo que lo ha hecho el Nobel de La Paz Barack Obama, exactamente 1,75 billones de dólares durante su la próxima década entre sanidad, educación, industria e infraestructuras. Está siendo investigada por el FBI por unos emails que mandó durante su etapa como Secretaria de Estado desde un servidor desde casa, utilizando tanto de manera personal como profesional, poniendo en riesgo información clasificada y que no tiene buena imagen frente al público al haber perdonado a su marido(Bill Clinton, ex presidente de los Estados Unidos) por haberle puesto los cuernos durante su mandato.
Todo hay que decirlo, a Hillary Clinton le ha tocado la lotería con Trump, porque si el candidato republicano fuese cualquiera de los anteriores a Trump, con toda seguridad hubiese perdido. El sentido del voto es extremadamente difícil, aunque desde una perspectiva liberal lo más adecuado a mi parecer sería: Primero Gary Johnson (candidato libertario con local chispa pero ideológicamente bien enfocado), segundo Clinton y tercero Trump. Mejor malo conocido que malo por conocer.

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