Soledad, La Epidemia Del Siglo XXI

—Selena Bermúdez Fungueiriño—

Una de cada tres personas occidentales se siente sola con frecuencia según estudios internacionales.

Esta soledad crónica se basa en la dificultad de dichos sujetos de entablar relaciones sociales, por miedo al rechazo, el dolor y la vergüenza, que se acaba traduciendo en un retraimiento y la reducción de personas que conforman su círculo habitual.

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Una persona que se siente sola tiende a la depresión, angustia y hostilidad. Biológicamente tienen alterados los niveles de cortisol (la conocida hormona del estrés) que se encuentran inusualmente altos y disminuyen ciertos aspectos inmunológicos. También se ve afectado el descanso, ya que aumenta la frecuencia de los microdespertares, proporcionando una sensación de agotamiento.

Pero vamos más allá. De 70 estudios combinados con más de 3 millones de participantes se extrae que la soledad incrementa la mortalidad en un 26%, porcentaje similar a la obesidad. La soledad es por lo tanto, una cuestión de salud pública ya que, tras el famoso ibuprofeno, los ansiolíticos se han convertido en una de las drogas legales más consumidas en España.

Así pues, las relaciones sociales satisfactorias afectan positivamente al día a día mejorando la presión arterial, los niveles de cortisol, las pautas del sueño, las funciones cognitivas y el bienestar general. Todo ello se debe a la percepción de un ambiente seguro, que apaga la sensación de ansiedad de una hipervigilancia constante.

¿Son las redes sociales una vía para conectar socialmente? Depende. Los expertos señalan que si se usan para enriquecer las interacciones personales sí pueden ayudar a disminuir la soledad. En cambio, si se usan como sustitutos de una verdadera relación humana, están causando el resultado opuesto. Sin embargo, muchas personas que sufren de soledad crónica las usan como refugio.

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¿Pero qué buscamos realmente en las redes sociales? ¿Un estímulo? ¿Contacto y a la vez privacidad? ¿Información? Internet, esa maravillosa herramienta capaz de conectar a millones de personas de todos los rincones del planeta, en muchos casos ha terminado por desconectarnos de lo que es la realidad, convirtiéndose en icono de aislamiento y dependencia.

En un mundo donde apenas tenemos tiempo para uno mismo, donde las jornadas de trabajo son interminables, acabamos recortando tiempo a lo más importante: los amigos y la familia. Todo ello para poder tener nuestro momento a solas… con nuestro móvil.

“Siembra distancia y cosecharás olvido”

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