SEMANA DEL 8M

-Sara Ricoy-

La semana pasada en nuestro Colegio se organizó por primera vez algo que podríamos llamar… La semana del 8M. A lo largo del miércoles, jueves y viernes tuvieron lugar cantidad de iniciativas que nunca antes habían tenido lugar en nuestro Mayor.

El lunes amanecimos con el pasillo principal lleno de lápidas que representaban a mujeres víctimas de violencia de género del presente año y el año pasado. Fueron muchas las personas que se sorprendieron al entrar por la puerta principal, pues el pasillo estaba repleto de principio a fin. Además de esta iniciativa también se habilitó una zona para que cada una contase su historia, es decir, para que aquellas chicas del Colegio que alguna vez se hubiesen sentido discriminadas por el mero hecho de serlo pudiesen plasmarlo de forma anónima. Esto fue algo que hizo que todos nos parásemos en un momento u otro a leerlas y nos hizo darnos cuenta de la cantidad de situaciones que se dan habitualmente y cuán normalizadas están en nuestra sociedad.

El martes ya estaban colocados los tres carteles de la semana: uno informativo sobre las actividades que se celebrarían los próximos días, otro mostrando nuestro apoyo a que el personal secunde la huelga y el tercero mostrando un feminismo interseccional que busca reivindicar los derechos de las mujeres independientemente de su edad, religión, etnia o clase social.

El miércoles a las seis de la tarde en la pista nuestras compañeras Maialen, Mari y Leire dirigieron una dinámica en la que una muestra de personas comenzábamos a caminar simulando que salíamos de fiesta. Poco a poco algunos/as se iban quedando por el camino, nadie entendía nada. Finalmente menos de la mitad terminaban el recorrido. Esto era una fiel representación del día a día.

El miércoles tuvo lugar la conferencia sobre Prostitución y trata en el salón de actos. Las palabras de Selma (trabajadora social) e Irene (abogada), integrantes de la Comisión para la Investigación de Malos Tratos a Mujeres calaron en todos/as nosotros/as por su cercanía y claridad. Comenzaron presentando los conceptos y la situación en la que se encuentra actualmente nuestro país. También mostraron su postura al respecto desde el principio (abolicionista), argumentándola y razonándola pero nunca imponiéndola, sino animándonos a reflexionar y a que forjásemos una idea propia pues muchos nunca nos habíamos parado a pensar en este tema. Hablaron sobre cómo trabajan desde la asociación y finalizaron con una interminable ronda de preguntas fruto de la curiosidad de todos/as los/as presentes.

El jueves se desarrolló otra dinámica que volvía a mostrar de forma muy visual las dificultades que tienen las mujeres en la vida solo por ser mujeres.

Ese mismo día a la noche en el Foro nos juntamos un grupo de unas 20-25 mujeres para contar experiencias que habíamos vivido a lo largo de nuestra vida a modo de “micro abierto”. Todas habíamos sufrido algún tipo de discriminación, algunas habían sufrido situaciones muy fuertes que para algunas de nosotras eran inimaginables. También generamos debate sobre ciertos temas, nos apoyamos en ciertos momentos e incluso nos aconsejamos entre nosotras. Lo que allí se creó fue un vínculo especial de confianza y apoyo entre todas independientemente del trato que tuviésemos unas con otras previamente. En el Foro, una vez más, volvió a ocurrir la magia.

Finalmente el viernes por la mañana nos dedicamos a hacer pancartas y a las 12.30 nos dirigimos hacia Ciudad Universitaria para tomar parte en el Pasacampus que salía desde el Jardín Botánico y terminaría con una sentada y una lectura del manifiesto en frente del Rectorado. Al volver comimos todas juntas y por la tarde un grupo mixto bastante abundante fuimos a la manifestación convocada para las 19.00 de la tarde en la zona de Atocha.

Además de las conclusiones a las que he llegado gracias a las actividades que mis compañeras han organizado con gran esfuerzo, me he enriquecido con los debates espontáneos en los pasillos, las charlas con el personal de cocina y con todas y cada una de las personas que me han brindado su opinión esta semana. Sin embargo, la idea más importante a la que he llegado es que a esta iniciativa hay que darle continuidad, en el Colegio tenemos que organizarnos para poder combatir las desigualdades que padecemos las mujeres en la sociedad y que se reflejan a su vez en el ambiente universitario.

Solo juntas y organizadas podemos combatir esta situación.

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