Respirando

– Maialen Santesteban- El sábado pasado, a las 7:30 de la mañana, ocho intrépidos aventureros salimos del Europa sin saber muy bien a dónde nos dirigíamos. Cogimos el metro hasta Pitis y de ahí el cercanías hasta Cercedilla, como ya hemos hecho alguna que otra vez.

En Cercedilla empezaba nuestra ruta. Después de algo más que dos kilómetros por carretera, llegamos al comienzo de la senda propiamente dicha. Aquí encontramos el conocidísimo Arroyo de Marijiva y el inicio de la calzada romana que debíamos seguir hasta llegar al puerto de Fuenfría las 10:30, que tenía el mismo nombre que el valle que estábamos recorriendo. Una vez en el puerto, y debido a la gran insistencia de Pili, decidimos almorzar algo antes de realizar la primera y las más dura ascensión hasta Montón de Trigo(2161m).

Con las pilas recargadas, nos dimos cuenta de que el culo nos pesaba un poco más. Pero nada fue un impedimento para ir poco a poco ascendiendo. Cabe destacar que en esta subida tuvimos que cruzar por un buen trozo de nieve el cual dio pie a pequeñas guerrillas entre los excursionistas. Entre bola y bola, llegamos al último tramo que estaba formada plenamente por rocas, hasta que finalmente se va dislumbrando la cima. Aquí realizamos otra breve patadita para observar las vistas de la gran sierra madrileña: la Bola, la Maliciosa, los 7 Picos, el Peñalara…

Y otra vez nos pusimos a caminar hacia el Cerro de Minguete (2026m), nuestra segunda cumbre. Desde el Cerro de Minguete a la Peña Bercial(2002m), este camino lo hicimos sin problemas. Pero desde la Peña Bercial, el descenso era bastante notorio y el peso de la excursión de iba notando, a lo que llegamos abajo hasta el Collado de Marichiva (1753m) sobre las dos de la tarde. Sin embargo, y puesto que nuestra idea era realizar otros dos picos antes de bajar definitivamente a Cercedilla, decidimos postponer un rato la comida y realizar la última ascensión hasta Peña de Águila (2008m), donde finalmente paramos a comer con vistas a la sierra de Guadarrama.

Tras una pequeña siestecita en la cima decidimos bajar campo a través hasta el pueblo, en vez de seguir por la GR señalada, porque así somos nosotros y porque podíamos.

Tras un duro descenso volvimos a las 18:30 a la estación para realizar el viaje de vuelta  no sin antes parar a por una cerveza de premio.

Terminamos todos algo cansados pero muy contentos con esta grandísima excursión.

¡Os esperamos a todos a la siguiente!

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