Reflexiones sobre el triunfo de Donald J. Trump

-José Vicente Gómez Rivas-

Señalábamos en el anterior escrito algunas características de la elección de Donald Trump. Quizá lo primero que hay que señalar es el hecho de que en EEUU hay que inscribirse para votar. Ello implica un acto de voluntad por parte de quienes quieren participar en la elección, lo que marca una cierta diferencia con los modelos de buena parte de los países. También señala un interés de los electores por participar, lo que de algún modo incrementa su condición de ciudadano.

Otro aspecto interesante es el modelo electoral. Un modelo mayoritario por Estados (circunscripciones electorales que eligen a los compromisarios) que hace que pueda tener más votos populares el candidato perdedor, lo que así ha sucedido en esta ocasión. Cabe preguntarse por la proporcionalidad del modelo, algo que en nuestro país se está debatiendo en todos los procesos electorales. En este caso, parece que se debería revisar el reparto de compromisarios para que fuera más proporcional a la población (electores). Además, estamos ante una elección directa del Presidente de la Nación, lo que evita, en cierta medida, que haya que tener en cuenta la presencia de un número mínimo de diputados (representantes) por circunscripción (problema que se nos presenta en nuestro país con las provincias menos pobladas frente a las que tienen un censo más grande).

Uno de los temas clave y muy interesante es el análisis de ¿cuál ha sido el discurso electoral y qué relato ha construido?. Esto es importante conocerlo para ver cuáles han sido los elementos que han permitido que un personaje como este candidato, haya ganado el voto de más de cincuenta millones de personas. En primer lugar, cabría decir que la campaña de Trump ha destrozado los estándares y normas previstos en el marketing político-electoral. Ha sido políticamente incorrecto, ha insultado a las minorías, a las mujeres, a todos los colectivos “diferentes”. Ha expuesto opiniones muy discutibles y comprometidas. Ha atacado a los medios de comunicación más importantes. Ha dejado que colectivos muy radicales (KKK) manifestaran su apoyo. Parecería que ha hecho todo lo que los especialistas en el tema desaconsejan vivamente.

Si vemos brevemente cuál ha sido su discurso, podríamos señalar que no es un discurso elaborado en el que presenta una Política pensada y con planteamientos serios y bien desarrollados. Muy al contrario. Sus intervenciones apelaban a una serie de sentimientos colectivos, eslóganes sin ningún fundamento y estereotipos sin base ni, en su caso, alternativas (mucho menos políticas concretas). Podríamos decir que no sabemos cuál es su programa político al margen del ataque hacia determinadas políticas (entre otros, reforma de la Sanidad pública, proteccionismo hacia los productos extranjeros, regreso de la producción deslocalizada al país y ataque a las élites políticas y económicas, incluida su contrincante). Esto le deja las manos libres para desarrollar cualquier tipo de políticas sin entrar en contradicción con el discurso electoral.

La actual pregunta es si el candidato, una vez Presidente, vaya a llevar a cabo esas políticas que ha esbozado en la campaña electoral. Podemos decir que, en numerosos de los temas a los que ha hecho referencia en su campaña, es impensable. Que EEUU se vaya a convertir en el país más cerrado comercialmente del mundo, que vaya a desprenderse de una mano de obra barata y explotable, que lleve a cabo políticas agresivas hacia China cuando este país es el que tiene adquirida más deuda estadounidense, y así en casi todos sus planteamientos.

Lo que sí puede suceder es que nos encontremos con un Presidente que refuerce las actuaciones más duras y comprometidas con los postulados de la derecha más extrema. Aprovechando el descontento de las clases medias y el rechazo a la “política convencional”, podría llevar a cabo unas políticas que fueran mucho más allá que las derivadas de las presidencias de Reagan y Bush (hijo).

En estos próximos días en los que empezará a nombrar a sus colaboradores y a quienes van a formar parte del Gobierno, vamos a poder ver cuál es, de verdad, su posicionamiento. Seguiremos comentando.

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