Re-Animator: Viaje Ochentero A Las Entrañas De La Muerte.

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– Máximo Simancas Fernández-

País: Estados Unidos

Dirección: Stuart Gordon

Guión: Dennis Paoli, William Norris y Stuart Gordon, basado en la obra de H.P. Lovecraft.

Reparto: Jeffrey Combs, Bruce Abott, Barbara Crampton, David Gale, Robert Sampson.

Howard Phillips Lovecraft, uno de los escritores más importantes dentro del género de terror, ha inspirado incontables novelas, videojuegos, canciones, cómics… y películas. Su influencia en el cine es más que notable, y ha dado lugar a cintas magistrales como La Cosa o mediocres como La Sombra Prohibida. La que hoy nos ocupa, rodada hace 30 años, se encuentra a medio camino entre ambas.

Re-Animator es una adaptación libre de la serie de relatos homónima en la que se nos muestran los esfuerzos del doctor Herbert West por hallar la respuesta a una pregunta que la humanidad lleva haciéndose desde tiempos inmemoriales: ¿se puede vencer a la muerte? En el filme, West acaba compartiendo piso con un estudiante de la Universidad de Miskatonic, Dan Cain, al abandonar Alemania tras un experimento fallido. Él y su novia Megan acabarán sufriendo las consecuencias que tendrán los estudios de su compañero.

Aunque adapta un relato de terror, este largometraje cambia completamente el tono del mismo: es cierto que en algunas escenas se trata de evocar un horror visceral mediante imágenes sangrientas y desagradables, pero la cinta acaba abrazando el slasher ochentero y el humor negro a partir de cierto momento. Las situaciones disparatadas y los gags sobre algo tan serio como la naturaleza de la muerte harán las delicias de quien espere una hora y media de puro entretenimiento. Los efectos especiales son un factor fundamental: aunque muchas escenas pueden resultar indigestas, se logra crear una violencia guiñolesca que permite al espectador reírse sin remordimientos ante las situaciones más dolorosas. Esta violencia va intensificándose de forma progresiva, siguiendo el proceso de una investigación científica: primero pasa por animales y luego por humanos, hasta eclosionar en un clímax donde la sangre es un personaje más de la historia.

La gran actuación de Jeffrey Combs como el doctor West merece punto y aparte: pocas veces se ha visto en una película un científico loco tan logrado. El actor logra darle a su personaje un aire de locura que no solo se aprecia en sus diálogos, sino en su manera de gesticular. Consigue que creamos que ese estudiante obsesivo y arrogante puede resucitar a los muertos, y eso se agradece en un filme en el que los buenos actores escasean. Los dos personajes principales, en gran parte por culpa de sus intérpretes, resultan planos y aburridos en comparación con Herbert West: son, simplemente, la representación del universitario ingenuo y la damisela en apuros que tanto abundan en esa época. Más interesante es el papel del doctor Hill, el villano. Este personaje aparece como secundario y se va perfilando como antagonista poco a poco. Aunque es otra representación de un estereotipo, el de villano envidioso, el buen hacer del actor David Gale y del equipo de efectos especiales logra convertirlo en un personaje memorable que atormentará al estómago del espectador hasta días después de haber visto la película.

Re-Animator, considerada hoy de culto entre los amantes del gore y la serie B, tuvo dos secuelas y dio a conocer a Stuart Gordon y Brian Yuzna, que rodarían más largometrajes similares a este. En definitiva, no se trata de una cinta brillante, pero tiene una indudable calidad como producto de entretenimiento y un encanto propio de la época en la que fue producida y que no podría reproducirse en la actualidad. Pero… ¿puede que tenga alguna virtud más? Al fin y al cabo, los personajes principales tienen algo en común: buscan un modo de derrotar a la muerte. Lo hacen por distintas razones: amor, interés científico, ansia de poder… pero todos, como la humanidad en general, comparten esa ambición. ¿Podría estar advirtiéndonos el filme sobre las consecuencias de esta búsqueda? La sorpresa final de esta obra tras el fundido en negro puede ser la respuesta.

 

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