¿Qué es la posmodernidad? Nada es verdad, todo está permitido (3)

“Nada es verdad, todo está permitido.”

Estas fueron las últimas palabras de Hassan ibn Sabbah, el líder de la antigua secta de los asesinos que quizás le suene por una saga de videojuegos que pretende multiplicarse como un cáncer silencioso. Pero no hay que desestimar esta frase como un eslogan para vender más juegos. Sintetiza perfectamente la epistemología posmoderna.
En 1979, el filósofo Jean-François Lyotard escribió “La condición posmoderna”. En él, afirmaba que todas las culturas ,modernas o primitivas, utilizan narrativas para dotarse a sí mismas de significado. La narrativa predominante en occidente es la ilustrada con la que nuestra cultura trae progreso al mundo mediante la democracia y la ciencia.  Con la herida de la guerra sangrando en nuestro vientre, la cultura occidental fue cuestionada radicalmente por los movimiento contraculturales de la década de los 50, 60 y 70. Las guerras de Corea y de Vietnam, unidas a golpes de estado militares en África y Ámerica Latina, hacían pensar que posiblemente la gran democracia de Estados Unidos era igual de ignorante y autoritaria como las supuestas culturas a las que quería “liberar”. Este cuestionamiento abrió la puerta a muchas teorías alternativas y críticas, creando un estilo intelectual y artístico nada desdeñable que se manifestaba en varias revueltas como la de Mayo del 68 en París. Así fue como la posmodernidad se instaló definitivamente en el pensamiento occidental.El pensamiento postmoderno propone el fin de las grandes narrativas de progreso, el desafío de toda estructura o regla y la eliminación de las jerarquías verticales.
Pero entonces llegaron los 80. Malditos 80. No solo nos trajeron los calentadores y “Total eclipse of the heart” sino un giro político del que actualmente seguimos sufriendo sus consecuencias. Las diversas victorias de Margaret Thatcher y Ronald Reagan y la debilidad del bloque soviético terminaron por diezmar el discurso de lo que se entiende como izquierda política, tanto la
libertaria como la autoritaria. La contraculturas fueron asimilado por el mercado y el capitalismo llegó a coronarse como narrativa predominante que culminó con la caída del muro de Berlín el 9 de Noviembre de 1989. El politólogo Francis Fukuyama se hizo famoso cuando situó el fin de la historia con la caída de la URSS. Vino a afirmar que la ideología predominante era el capitalismo, que la destrucción del discurso revolucionario había llevado finalmente había llevado a una estabilidad política y económica. El TONTO de Fukuyama pensaba que el fin de la guerra fría significaba en fin del conflicto ideológico. El 11 de Septiembre de 2001, cierto politólogo saudí publicó su refutación, suscitando el gran interés de los medios de comunicación.

-Fidel Viseras Riego-

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