Por Naomi

-Álex Arribas Fernández-

Es indiscutible afirmar que es la mejor modelo de finales del siglo pasado y de este. Y digo indiscutible porque aún no he encontrado a nadie que me haya quitado la razón. Motivos no me faltan para afirmarlo. Pero tan solo voy a mencionar uno: Roberto Cavalli en 2007. Nadie, NADIE, podría haber hecho algo así; romper la pasarela con tan solo levitar sobre ella. Ninguna de esas insta-models, aquellas sobre las que Christy Turlington despachó a gusto, hubiera podido centrar toda la atención del público en ella. Pero no solo en este desfile lo hizo, siempre es así. Así de espectacular.

Desde comienzos de su carrera, con solo 10 años ya hacía sus pinitos en un videoclip de Bob Marley, demostró que ella no era como sus demás compañeras de oficio, Schiffer, Evangelista o Crawford. Ella tenía ese halo maravilloso-fantástico que solo envuelve a unos pocos. Una atmósfera de luz en la que ella estaba el centro del foco. Y esa luz nunca ha dejado de brillar desde que en 1988 fuera portada de Vogue Francia, y a día de hoy cuenta con más de 60 portadas en dicha revista.

En 1991, junto con las demás supermodelos de la época -que nada tienen que ver con lo que ahora se refiere a “supermodelo”- desfiló para Versace, Azzedine Alaïa o Vivienne Westwood. Sin embargo, en 1998 la revista Time declaró que había llegado el fin de la “era de las supermodelos”. Pero ella nunca se fue -del todo-. Y nunca se ha ido. Porque, cito a Vogue: “Naomi Campbell es, fue y será la reina indiscutible de las pasarelas”. Y añado: Reina y Diosa de Ébano.

Desde entonces decidió limitar su apariciones en las pasarelas, pero a partir de 2015 volvió (nota mental: si nunca se fue). Y cómo. Tres desfiles le hicieron falta para que supiésemos que estaba de vuelta: Jean Paul Gaultier, Zac Posen y La Perla. Y los cerró como nadie más lo hubiera hecho, con la fuerza y determinación que tan bien la caracterizan; impartiendo una clase magistral de lo que es ser, saberse y sentirse modelo.

Por eso tengo (tenemos) que reivindicarla. No porque sea el Día Internacional de Naomi Campbell, ni porque sea una fecha clave en su agenda, ni siquiera, fíjate, porque una de las palabras más usadas de ese año, 2016, que algunos dicen que fue catastrófico, -para mí no lo fue- haya sido slay. Y cari, si no sabes lo que es eso, sigue los siguientes pasos: 1) Deja de hacer lo que sea que estés haciendo, 2) Date una ducha de agua fría durante media hora y 3) Mírate Formation de (otra diosa) Beyoncé mientras visualizas a La Campbell. Total, que tenemos que reivindicarla, puesto que, en un mundo (de la moda) dónde las modelos son calcos, las colecciones miran hacia el pasado y tener seguidores (los más pedantes dirían followers) significa éxito, Naomi permanece, persiste, etérea. Es el ideal de modelo, una inspiración, no solo para mí, sino para todo aquel que se dedique al mundo de la moda.

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