Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica

-Máximo Simancas-

El Museo Reina Sofía ha inaugurado recientemente una exposición sobre el cuadro más célebre que se encuentra entre sus paredes. A pesar de contar con una serie de obras de incuestionable calidad como Las señoritas de la calle de Avinyó, Rostro del Gran Masturbador o Madrid desde Capitán Haya, hay una que destaca sobre todas ellas y es la atracción principal al visitar este imprescindible edificio de Madrid. Se trata, por supuesto, de El Guernica, de Pablo Ruiz Picasso.

La exposición se llama Piedad y terror en Picasso. El camino a Guernica, con motivo del 80 aniversario de la primera vez que la pintura se expuso ante el público. Desde el 4 de abril, por ocho euros, se ha podido disfrutar de un recorrido por aquellas obras que sirvieron como precursor del famoso cuadro y que transformaron el mundo del arte, pavimentando el camino para el hallazgo de Picasso.

El museo ha logrado recopilar unas 180 obras de distintas colecciones públicas y privadas como el Musée Picasso o el Metropolitan Museum de Nueva York. Por si este esfuerzo fuera poco, la institución ha creado el Fondo Documental Guernica, que documenta la historia de la obra y su recorrido a través de diversas colecciones, desde el año 1937 al 1949. Aunque todavía no se puede consultar, existe el proyecto de una página web que recoja la información bibliográfica y documental que se logre recopilar sobre el importantísimo cuadro.

La iniciativa ha probado ser un éxito rotundo‚ con gran cantidad de visitantes durante la Semana Santa‚ y unos 80.000 en total‚ según recientes estimaciones. Teniendo en cuenta la escasa aceptación que tienen esta clase de exposiciones‚ resulta extraordinario que esta haya tenido tanta difusión. Pero‚ de nuevo‚ estamos hablando de una obra conocida en todo el mundo y que refleja uno de los períodos más importantes de la historia reciente de nuestro país. La expectativa‚ por lo tanto‚ nos hacía presagiar una acogida como esta.

Hoy más que nunca, deberíamos recordar la pintura del artista malagueño y preguntarnos si todavía se puede aplicar a la situación actual. Quizás la violencia sea hoy más limpia y precisa, mediante el empleo de avanzados drones o bombas de precisión quirúrgica, pero todos sabemos que esta matanza se ha repetido cientos de veces desde el 26 de abril de 1937. La villa de Guernica, por desgracia, se ha visto acompañada por otros tantos pueblos, poblados y hasta ciudades que resultan masacradas en incursiones militares que poco o nada tienen que ver con las razones que motivaron las guerras.

Teniendo en cuenta la creciente tensión en el panorama internacional, también deberíamos preguntarnos cuántas veces se reproducirá este incidente en países de los que no hemos oído hablar hasta que su petróleo se hizo necesario para ciertas personalidades de las grandes potencias. Como en aquellos lejanos años 30, los diversos intereses de personas que no sufrirán estos bombardeos terminarán por perjudicar a estas pequeñas villas que acaban convertiéndose en objetivos rutinarios en algún mapa.

Por eso, recordemos que el arte imita a la vida, en sus aspectos más bellos y más vergonzosos. Quizás el próximo Picasso esté pintando un cuadro sobre Alepo o Irak, pero por ahora tendremos que conformarnos con mirar al rostro de la violencia institucionalizada en este lienzo de hace 80 años.

La exposición se podrá visitar hasta el 4 de septiembre en el Museo Reina Sofía, que se encuentra en el número 52 de la Calle Santa Isabel. Se puede llegar a través de las estaciones de Atocha y Lavapiés.

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