Nueva Estrategia Para Aumentar La Resistencia Al Estrés Hídrico De Los Vegetales

-Irati Garín-

Como ya sabemos, uno de los grandes problemas hoy en día en el planeta Tierra es el cambio climático, el cual supone muy variadas consecuencias. Dentro de estas pueden destacarse las sequías extremas.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación, cada año se pierden unos 12 millones de hectáreas de tierra por el avance de la desertificación. Centrándonos en este año, el cultivo de cereal, patata y otras especies hortícolas al norte y al este de Europa, se ha visto afectado por este fenómeno como consecuencia de una disminución en precipitaciones y un aumento de temperaturas.

Ya se conocía la posibilidad de que esto estuviese teniendo lugar desde hace varios años, por lo que siempre se ha planteado la necesidad de especies vegetales productivas aún en momentos de sequía, para poder garantizar una disponibilidad de alimentos a la población, así como una mejor gestión del agua. Es decir,  adaptar los cultivos al medio.

En estudios biotecnológicos previos han logrado plantas más resistentes a la escasez de agua, pero no se ha conseguido el éxito pues, por contrapartida, tiene lugar un retraso en el crecimiento y la producción.

Finalmente, se han conseguido ambos fines: una resistencia a la sequía y sin modificaciones en el tamaño. Todo gracias a la modificación de la señal de las hormonas vegetales, que tienen capacidad de estimular el crecimiento de las plantas. Este logro queda en manos de Ana Caño-Delgado, líder de un equipo de investigación del Centro de Investigación en Agrigenómica, tras 15 años estudiando cómo actúan los esteroides vegetales, concretamente en la Arabidopsis thaliana.

Lo que han hecho ha sido sobreexpresar un receptor de los brasinoesteroides, concretamente el BRL3, puesto que es clave en los procesos de expansión, división, así como diferenciación celular de los tejidos más jóvenes del vegetal. “Con la sobreexpresión multiplicamos por cinco el número de receptores de esteroides en las células vegetales”, explica Ana.

En resumen, toda planta necesita agua para formar azúcares, entonces, la finalidad del enriquecimiento de los BRL3 es que produzcan, y acumulen, más metabolitos osmoprotectores (azúcares y prolina) en sus tallos más tiernos, así como en sus raíces para que la planta ni siquiera perciba las sequías.

Para una mejor comprensión, puede decirse que la sobreexpresión puede compararse con el efecto de las vacunas. Estas últimas preparan el cuerpo para hacer frente a los patógenos y la modificación del BRL3 prepara a la planta para la situación de sequía.

Este hecho se ha logrado con una hierba utilizada como planta modelo, pero el equipo ya está trabajando para aplicar esta estrategia en otras plantas de interés agronómico como los cereales y otras especies hortícolas.

De esta forma se puede frenar la situación de sequía en la que están sumidas muchas regiones debido al incipiente cambio climático.

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