¿Novatadas?

-Gonzalo Pazos-

Todo el que haya entrado en contacto con la vida universitaria habrá oído hablar de las novatadas y del debate que estas generan todos los años. Es más, basta con sintonizar las noticias en el mes de Septiembre para ser bombardeado con monótonos y repetitivos reportajes, plagados de imágenes de “novatos” y “veteranos” en sus lugares habituales de reunión. El mensaje por parte de la opinión pública e institucional es claro: las novatadas son actos de humillación sin trasfondo integrador que, por lo tanto, deben ser prohibidas y sancionadas. Sin embargo, como estudiante universitario que las ha vivido de primera mano, creo que se ha prejuiciado injustamente esta tradición.

 

En primer lugar, las novatadas suceden principalmente en Colegios Mayores, que no son más que residencias universitarias para gente que viene de fuera, pero con la diferencia de que el ambiente es mucho más cercano y cálido entre los residentes. No obstante, mudarse a una ciudad nueva no es para nada sencillo, pues significa abandonar todo lo que nos es familiar y conocido, nuestras amistades, nuestra familia y la casa de nuestra infancia, para adentrarse en un ambiente desconocido con costumbres y tradiciones diferentes. No es un viaje fácil, y para aprovecharla al máximo es indispensable empaparte de nuevas amistades, pues mantenerse ocupado 24/7 es la única manera de vencer a la morriña. Y es aquí donde las novatadas juegan un papel clave en la integración de estos nuevos universitarios. Encontrarse rodeado de gente que tiene que pasar por las mismas “penurias” que tú, facilita enormemente la formación de un vínculo de amistad que, de otra manera, quizás nunca ocurriría. Otras cosas, como aprenderse los datos de los veteranos es lo mínimo que podemos hacer, pues conviviremos con ellos durante los años venideros. Y no solo eso, puesto que las novatadas también cumplen una importante labor educadora, como es meter la silla al levantarse de la mesa o tratar de “usted” a tus mayores. El objetivo último es conseguir que los nuevos colegiales se sientan como en casa, y que se conozcan y se apoyen entre ellos como si se tratara de su propia familia. Y es que, al fin y al cabo, el Colegio Mayor es nuestra nueva familia.

El C.M.U. Sta. María de Europa así como este medio no se hacen responsables de las opiniones de sus colegiales.

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