Nos comemos las etiquetas. Combatiendo la quimiofobia.

-Domingo Heras-

“Sin conservantes ni colorantes” ”Ingredientes de origen 100% natural”. Así rezan las tranquilizadoras frases que muchos de los consumidores actuales persiguen con ansia por los estantes de los supermercados. En un primer asalto a la cuestión, podríamos pensar que estas escuetas frases simplemente pretenden informarnos acerca de la composición nutricional de lo que llevamos a nuestras mesas. Sin embargo, la realidad es muy distinta.

En los últimos años se ha extendido por nuestra sociedad un miedo a todo aquello que no consideramos “natural”, a todos aquellos nombres que leemos en las etiquetas de los alimentos y que por extravagantes o malsonantes, directamente los consideramos nocivos. A esto ayudan, y mucho, los eslóganes publicitarios que ofrecen las marcas comerciales en sus anuncios. Están extendiendo, en definitiva, una cultura de la quimiofobia: el miedo a todo lo relacionado con las sustancias químicas que pueden contener los alimentos.

En el año 2014 el profesor James Kennedy elaboró una infografía con el contenido preciso de algunos alimentos supuestamente naturales. La sorpresa fue mayúscula al conocer que un simple plátano, por ejemplo, contenía la friolera de 80 sustancias químicas. Con esto conseguía mostrar a sus alumnos que la química subyace en todo, y no por ello debemos ser reacios a comprar artículos con aditivos.

Estas sustancias que se añaden buscan mejorar las condiciones de los alimentos, sus texturas o fechas de caducidad. Todos los aditivos que encontramos en los alimentos que compramos en tiendas o supermercados están perfectamente regulados por la ley y no son perjudiciales para la salud, siempre hablando de una ingesta normal. No solo eso: la legislación europea es de las más estrictas en materia de aditivos alimentarios. Parémonos a pensar por un momento en los ya más que extendidos números E. Lejos de lo que piensan algunos, son un código creado por la Unión Europea para identificar aditivos y estabilizadores autorizados en territorio europeo. En esta lista se encuentran sustancias como el azafrán (E-164), la cera de abeja (E-901) o el vinagre (E-260).

Los científicos sostienen la idea de que se debe fomentar la cultura científica para erradicar estos miedos infundados a todo lo relacionado con la química en nuestra sociedad. Debemos cuidar nuestra dieta y vigilar lo que consumimos, pero no todo lo químico es, ni mucho menos, malo.

 

Infografia realizada por James Kennedy

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