Mujeres: Las Grandes Olvidadas De La Ciencia

—Selena Bermúdez Fungueiriño—

Tradicionalmente los grandes descubrimientos científicos han ido ligados a nombres masculinos, sin embargo son muchas las mujeres cuyas aportaciones han sido clave para la ciencia tal y como hoy en día conocemos.

Hasta hace poco, las universidades no aceptaban oficialmente a mujeres, una barrera de género que no impidió que científicas como Emmy Noether, asistiesen como oyentes y que acabase desarrollando el teorema que “revela la íntima conexión entre las simetrías de la naturaleza y la forma de las leyes fundamentales de la física”, teorema que el pasado 2015 cumplió 100 años y que es básico en la física teórica y aplicable a la física cuántica. El propio Einstein la definiría como «la genio creativa de las matemáticas más significativa desde que comenzó la educación superior para las mujeres».

Otro ejemplo de superación es la astrónoma Cecilia Payne, conocida por descubrir la composición del Sol. Su idea revolucionaria de que la estrella estaba compuesta en un 99% de hidrógeno era revolucionaria cuando el consenso científico estaba en un 65% de hierro. Henry Norris Russell, años más tarde, llegó a la misma conclusión por otro camino. Entonces él se atribuyó el mérito. Tuvieron que pasar 15 años hasta que se le reconoció como astrónoma y 31 años hasta que en 1956 fue la primera mujer aceptada como profesora titular en la principal facultad de la Universidad de Harvard, donde también fue la primera mujer que dirigió un departamento.

Marthe Gautier, a sus 90 años, sigue luchando porque se reconozca su papel en el descubrimiento de la causa del síndrome de Down. La disputa con Jérôme Lejeune, que aspiró al premio Nobel, sigue todavía en los tribunales.
Sin duda, Lise Meitner es el caso más claro de lo que significa la apropiación de un descubrimiento. Se trata de la fisión nuclear, por lo que Otto Hahn recibió el Nobel de Química en 1944. Ella se quedó sin reconocimiento oficial, aunque si fue mencionada en repetidas ocasiones en el discurso de aceptación del premio, ya que habían trabajado durante décadas juntos. El año del gran descubrimiento, el auge del nazismo alemán la obligó a huir a Suecia. EEUU se puso en contacto con ella para ficharla para el proyecto Manhattan , el cual rechazó al negarse a fabricar una bomba.

Por último quiero hacer mención a Rosalind Franklin, científica brillante que murió a los 37 años por un cáncer de ovarios, probablemente debido al trabajo con rayos X. A ella debemos en gran medida el descubrimiento de la estructura del DNA por métodos de difracción y de ella se olvidaron Watson, Crick y Wilkins en su discurso de aceptación del Nobel de Medicina e 1962.

Estas historias son solo algunos ejemplos del sexismo del mundo científico del siglo XX. Sin embargo la lucha continúa, ya que aunque el porcentaje de mujeres en laboratorios de investigación se ha incrementado en los últimos años, apenas alcanza un 32%.

Este artículo representa mi homenaje a las grandes olvidadas de la ciencia. Son y serán siempre un referente de esfuerzo y dedicación.

Gracias por tanto.

rosalind-franklin

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