Moción de Confianza a Trump

-Guille Suarez-

El pasado martes 6 tuvieron lugar en EE. UU. las elecciones legislativas, también conocidas como “midterm” por su coincidencia con el ecuador de la legislatura. En ellas se designaban a los ocupantes de la cámara de representantes, además de algunos escaños del Senado, los correspondientes a aquellos senadores que han cumplido su mandato de seis años. A efectos prácticos, estas elecciones podrían ser vistas como una moción de confianza al presidente Donald J. Trump, para ver si la población estadounidense respaldaba al presidente electo, o si, por el contrario, sus votantes estaban en desacuerdo con su forma de gobernar el país.

Respecto al senado, el partido republicano ha conseguido mantener la mayoría, dándose además la situación de que los nuevos senadores son más afines a Donald J. Trump, lo que supone una deriva ideológica del partido hacia las tesis defendidas por su actual líder. Este hecho hace imposible sobre el papel que los demócratas inicien un proceso de “impeachment”, consistente en la paralización de la agenda legislativa del presidente, lo que requiere mayoría simple en la cámara de representantes y dos tercios del senado. En lo que respecta a la cámara de representantes, ha sido el partido demócrata el que se ha alzado con la victoria, lo que va a dificultar enormemente el gobierno al actual presidente, ya que para la aprobación de leyes es necesaria la mayoría en ambas cámaras. El reparto numérico de los asientos ha sido el siguiente:

El panorama en base a los resultados obtenidos permite al partido demócrata poner freno al plan legislativo del presidente, lo que podría llevar a un bloqueo político ante la posible falta de acuerdo entre ambas cámaras, cada una en manos de uno de los dos principales partidos estadounidenses. Esta situación puede ser especialmente grave a la hora de debatir los presupuestos estatales, que podría desembocar en la parálisis de diversas instituciones relacionadas con el gobierno.

Aunque los resultados no sean especialmente negativos para los republicanos, e incluso considerados como una victoria por Donald J. Trump, reflejan el descontento con su administración, especialmente en las áreas urbanas y sus zonas más cercanas. Sin embargo, esta disconformidad en las ciudades no es suficiente para contrarrestar el peso de la américa rural, en la que el actual presidente conserva su tirón. Esto sumado a la peculiaridad del sistema electoral por distritos estadounidense, hizo que por ejemplo, Ted Cruz, republicano, haya logrado mantener su puesto por Texas a pesar de que los demócratas ganaron en todas las grandes ciudades.

Tras las elecciones, Trump ha usado su potestad aún vigente debido a la mayoría en el senado para elegir al nuevo fiscal general tras la renuncia de Jeff Sessions tras ser presionado por el presidente debido a su posición ante la trama rusa. Le sustituirá en el cargo Matt Whitaker en calidad de interino, persona muy cercana al presidente de los Estados Unidos, y antiguo candidato al senado por el Partido Republicano, lo que puede hacer peligrar la investigación sobre la injerencia de Rusia en las pasadas elecciones presidenciales.

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