Metapintura. Un viaje a la idea del arte

-Máximo Simancas-

El arte ha tratado muchos temas a lo largo de su historia: desde la psique humana hasta las distintas formas de organización política, todo o casi todo ha acabado formando parte de una obra artística. De hecho, el propio arte ha acabado siendo objeto de reflexión en cada una de sus disciplinas como literatura, cine… y pintura.

El Museo del Prado nos ofrece la oportunidad de repasar más de un centenar de cuadros, la mayoría de ellos propios, que tratan estos temas, y en los que los autores muestran el proceso de pintura que tan bien conocen, juegan con la perspectiva para incluir otros cuadros dentro de los propios o hacen referencias a otros artistas. De este modo, los pintores pueden esconder mensajes dentro de sus textos, ya que se precisa de unos conocimientos previos para
comprender por completo lo que significa la obra.

La exposición nos muestra un recorrido a través de las distintas concepciones que se han tenido sobre el arte. En principio se nos muestra un arte religioso, en el que se identifica la creación artística como una ofrenda a un Dios en el que se encuentra su origen. En ese sentido, La Santa Faz nos muestra al propio Jesucristo como retratista de sí mismo, en el paño de María Magdalena.

Sin embargo, las ideas ilustradas se iban haciendo cada vez más patentes, y el arte y el conocimiento comenzaron a tomar el lugar de culto que antes le había estado reservado a Dios. Aunque no se ignoró ni muchísimo menos la religión, pronto surgirían cuadros en los que los artistas hablarían sobre sí mismos u homenajearían a otros pintores. Dentro de estos homenajes, encontramos el destacado cuadro La fábula de Aracne, de Velázquez. Además de identificar la actividad de la hilandera con la propia pintura, el tapiz que Aracne tejió es una versión de El rapto de Europa, pintado por Tiziano y copiado después por Rubens. Este hecho suscita una interesante reflexión: realmente, ¿el único autor de ese cuadro es Velázquez?

Desde luego, se trata del autor empírico que utilizó el pincel para hacer su escena original y la versión de la otra pintura, pero la autoría del cuadro es mucho más amplia.

La conferencia de Michel Foucault ¿Qué es un autor? plantea esta posibilidad. En ella, el filósofo señala que no se puede entender, por ejemplo, el psicoanálisis sin los textos de Freud, por lo que el autor modelo del texto tendría que incluir su influencia por necesidad. Esta reflexión resulta interesante a la hora de considerar la exposición, ya que esta muestra cómo distintos autores decidieron referenciar otras obras o escenas bíblicas o mitológicas que amplían el significado del texto.

Sin embargo, estos pintores no solo hablaban de sus referentes, sino que se mostraban a sí mismos como un guiño, para reflejar su actividad.

En definitiva, se trata de una exposición interesantísima que nos permite comprobar cómo el lenguaje del cuadro puede contener una complejidad que pocos imaginábamos y que enriquece a una imagen que ya sería meritoria de por sí. Por si fuera poco, el Museo del Prado tiene colgados en su canal de Youtube distintos vídeos que explican los puntos más importantes que analizan las obras mostradas en su conjunto. Entre ellos, destaco la conferencia del comisario de la exposición Javier Portús, que explica la importancia de estas pinturas y su estrecha relación con la historia del Museo del Prado y el arte español. Aunque siempre es mejor visitar el museo, se trata de un excepcional repaso por esos cuadros en los que los pintores decidieron hablar sobre su propio oficio.

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