Me declaro marxista

-Carmen Rodríguez-

El pasado 3 de noviembre asistí a la charla que dio Alberto Garzón en la Facultad de Ciencias de la Información con el título “Por qué ser marxista hoy”; espero que la próxima sea: “Cómo ser marxista hoy”, porque esa pregunta no la ha podido resolver.

La conferencia se resume en la explicación de ocho matrices marxistas las cuales citó y aunque ahora debería desarrollar cada matriz, lo cierto es que en resumen, lo que Garzón explica son cosas que cualquiera compartiría. Por ejemplo, la “formación ideológica” consiste en estudiar, poder juzgar el mundo con conocimiento puesto que, como todo el mundo sabe (y esa es la cuestión), cuanto más sepas más podrás enseñar.

La “emancipación social” como algo que va más allá de la emancipación política lo ejemplificó de manera acertada en que no importa que un mendigo tenga libertad para ir al supermercado cuando éste no puede comprar. Y todos estaremos de acuerdo en esto, nadie defiende la pobreza, la cuestión está en que no dice cómo la erradicaría en caso de gobernar y es que, aun cambiando de sistema, no conozco ninguno en todo el mundo en el que no haya hambruna.

Además antepone la clase social al partido y, partiendo de que entiendo que se refiere a los ideales propios, estaremos de acuerdo en que eso es lo importante y no las siglas. No contemplo la idea de tomarme literalmente que cada partido representa a una clase social porque, además de que el populismo me aburre, solo hace falta comprobar las votaciones para ver que no es así. De todas formas, qué irónico que lo diga un representante de Unidos Podemos, el cual para ganar (evidentemente) votantes renunció a muchos de dichos ideales.

Alberto Garzón se retrata como comunista en el momento que defiende “la batalla por la democracia radical republicana” y justifica su radicalismo como el único camino para llegar a obtener socialismo. La democracia sería como una especie de tránsito para llegar al comunismo… ¿En qué quedamos? ¿Demócrata o comunista? ¿A caso se puede ser las dos cosas?

Por último y cómo matriz principal, anuncia la “clase social”, casi lo único importante.

Contrapone capitalista y trabajador (en un mundo en el que el gran empresario no trabaja), y lo que viene a decir es que todo se resume en esa división, no importa cuántos partidos existen. Él, como Marx, unificaría al PP y PSOE en el mismo partido: capitalista.

“La extrema derecha está siendo votada por las clases más bajas a través de la xenofobia o la homofobia”, permítanme decir que si Garzón realmente piensa (considero que en verdad solo es un arma de propaganda) que el PP es extrema derecha, no tiene ni idea de lo que es la extrema derecha.

Mi pregunta final es “Alberto, ¿de verdad crees que Mariano Rajoy no quiere indemnizaciones altas, garantías de trabajo toda la vida, propiedades, vivienda para todos, y demás cuestiones que viene repitiendo toda la charla?”. Cualquiera querría eso, pero no se trata de querer un mundo utópico, sino de sostener un país en el entorno de un mundo completamente globalizado y cuyo poder recae en los bancos y grandes empresas. Se trata de proponer políticas reales y políticas que se puedan llevar a cabo. No existe una máquina que saca dinero para poder dárselo al que pide en el supermercado (ojalá). Esa máquina en nuestro caso ni siquiera la controlamos los españoles.

Formamos parte del sistema, y no depende de mí ni del gobierno salirse de él y formar una especie de sociedad pacífica. Señor Garzón, si para ser marxista hace falta mirar el mundo con ojo crítico, como usted mismo ha dicho, y querer igualdad en nuestra nación: me declaro marxista.

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