Los muros invisibles

 -Pablo Muñoz-

Desde que el xenófobo multimillonario Donald Trump ganara la carrera hacia la Casa Blanca, el mundo está sumido en la incertidumbre debido a sus propuestas. Y es que su campaña electoral ha estado marcada por numerosas declaraciones contra los inmigrantes, las mujeres, el cambio climático y un largo etcétera. Pero sin duda la más famosa -e incluso la más temida por muchos- es la de la construcción de un muro de 3.144 kilómetros en la frontera con México. La prensa mundial se escandalizó tras estas declaraciones (como para no hacerlo), pero…

¿Han olvidado que parte de ese muro ya existe desde 1994 y que se ha ido ampliando hasta ocupar un 33% de la frontera? ¿Han olvidado las más de diez mil personas que han muerto intentando cruzarlo (que son 50 veces más muertos que en el Muro de Berlín)?

Y lo peor de todo es que no es la única barrera artificial que impide la libre entrada de personas. No hace falta irse muy lejos para ver más ejemplos, ya que aquí en España tenemos colocadas unas vallas de seis metros de altura con cuchillas en Ceuta y Melilla en las que han muerto unas 27 personas intentando cruzarlas desde 2005.

En el Sáhara Occidental podemos encontrar otro de los muros de la vergüenza, considerado como el segundo más largo del mundo tras la Gran Muralla China, con seis paredes defensivas de 2 a 3 metros de altura adornadas con alambre de espino y rodeada de minas. Además, está defendido por 100.000 soldados y radares para evitar que la crucen los saharauis y para defenderse del Frente Polisario, que lucha por la recuperación y liberación del Sáhara.

Desde 2002 existe un muro formado por vallas, alambres y placas de cemento de incluso ocho metros de altura entre Israel y Cisjordania, un muro que Israel justifica como protección pero que muchas organizaciones internacionales lo consideran como parte de un “apartheid” y como una excusa para apropiarse de tierras ilegalmente.

El siguiente muro es un tanto especial, pues la mayoría de irlandeses lo aprueban. Sí, en Irlanda del Norte existe un muro en la capital, Belfast, que separa a las comunidades católicas y protestantes con el fin de evitar la violencia, y muchos residentes afirman sentirse así más seguros. Sin embargo, es injustificable, ¿qué clase de país civilizado divide una ciudad en dos por motivos religiosos?

No puede faltar aquí la zona desmilitarizada entre las dos Coreas, una franja despoblada de 250 km de largo y cuatro de ancho cuya única zona en la que coinciden los ejércitos estadounidense y surcoreano con los de Corea del Norte es el Área de Seguridad Compartida, que sirve para las negociaciones entre ambos países y que además es una zona de alta tensión. Como curiosidad, la ausencia de vida humana en la zona ha creado una de las zonas con más biodiversidad de toda Asia.

Arabia Saudí, otro de nuestros amiguetes, también consta de un muro en la frontera con Irak, aunque este está “justificado” por la ocupación del Estado Islámico en la provincia que delimita con este país.

La Línea Verde en Chipre es un muro que divide el país entre la zona norte y la zona sur desde los años 60, y que en los 70 fue fortificado. Tiene una longitud de 180 km y está vigilado por las fuerzas de la paz de la ONU.

Las guerras y las tensiones entre la India y Pakistán han dado como fruto la construcción de una barrera con alambres de espino, numerosas minas y dispuesta de alta tecnología. En la vigilancia de este muro se han producido altercados entre los soldados de los dos países que se han llegado a saldar con muertos, por lo que es considerada una de las fronteras más inestables del mundo.

Desde la invasión de Saddam Hussein a Kuwait se han construido dos barreras electrificadas y con alambres para dificultar otro ataque por parte de Irak.

El último de los muros que aún sigue en pie se encuentra en las fronteras de Uzbekistán, en las delimitaciones tanto de Afganistán como de Tajikistán, con la excusa de proteger al país del terrorismo. Estas vallas están electrificadas y dotadas de púas, además de estar rodeadas de minas.

Tras ver todos estos casos, la pregunta es sencilla: ¿por qué los medios solo se preocupan por uno? ¿cuándo empezarán a informar sobre los otros muros que dividen pueblos enteros? ¿dejarán de un lado alguna vez las noticias sensacionalistas para hablar sobre la realidad que vive tanta gente intentando cruzar las fronteras buscando una vida mejor?

Deja un comentario