Los Efectos Del Consumo De La Cocaína En La Fisiología Cerebral

—Selena Bermúdez Fungueiriño—

La benzoilmetilecgonin, más conocida como cocaína, es una droga alcaloide que se obtiene de la hoja de la coca, planta que crece en Sudamérica, de la que existen unas 200 variedades de las cuales sólo 4 van a producir dicho alcaloide. Su permanencia en el organismo es variable y va desde 72 horas en caso de un consumo moderado hasta entre 2 y 4 meses por consumo crónico.

Esta droga es conocida por causar un intenso viaje de corta duración seguido inmediatamente por su opuesto: depresión intensa, tensión nerviosa y ansia por más droga. A corto plazo sus efectos son la falta de apetito, el incremento del ritmo cardíaco y de la presión sanguínea, euforia intensa, alucinaciones, etc. A largo plazo acaban afectando al sistema nervioso central, respiratorio, circulatorio, hígado, riñón…
Recientemente tres grupos de investigación, dos de los cuales son españoles demostraron que la cocaína modifica la función y la estructura del cerebro.

Las resonancias magnéticas llevadas a cabo en una treintena de personas diagnosticadas con adicción a la cocaína revelaron que, a diferencia de la población sana, estos presentaban una zona primitiva del cerebro hiperactivada. Se trata del estriado ventral, un eslabón del llamado “circuito de recompensa”, vinculado a favorecer comportamientos básicos, más bien automáticos e impulsivos, como comer o el sexo. Los expertos advirtieron que esta hipersensibidad contrastaba con una hipoactividad en otra parte del cerebro mucho más evolucionada, la corteza prefrontal, encargada de regular la propia conducta.

En cuanto a la estructura cerebral, esta también presentaba anomalías, ya que en la materia gris, se ha reforzado el circuito de recompensa y las conexiones entre ellas mientras que baja el tamaño de la materia blanca fuera del área de recompensa. Esto significa que aparecerían reforzadas las estructuras que tratan la gratificación en detrimento de las áreas que controlan procesos cognitivos como son la regulación de la propia conducta y la atención.
Estos cambios tienen base epigenética, es decir, constituyen modificaciones en la estructura del DNA: acetilación y fosforilación de histonas, metilación del DNA y cambios en el modelado de la cromatina. Su consecuencia directa es el cambio en el patrón de expresión de los genes, un cambio que contribuye a explicar el carácter crónico del transtorno.

Es importante tener en cuenta que estas modificaciones del DNA pueden ser heredables, de manera que la adicción a determinadas sustancias puede pasar a la descendencia.

El nuevo campo de estudio de la epigenética abre nuevas vías de comprensión de los mecanismos implicados y probablemente, nuevos métodos de prevención y tratamiento que contribuyan a aliviar el sufrimiento de los pacientes y de sus familias y el enorme coste social que tienen.

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