La política actual no está a la altura de Rita

-Felipe Palomino Moraleda-

El pasado miércoles 23 de noviembre, nos despertábamos con la noticia de que la senadora y exalcaldesa de Valencia, había fallecido a causa de un infarto, cuando se encontraba en un hotel madrileño.

Inmediatamente, se produjeron multitud de reacciones de todo tipo, políticas y periodísticas de mayor magnitud. Ayer, pudimos comprobar que eso del respeto a los muertos, no se lo han enseñado a todos en su casa.

En primer lugar, tenemos (cómo no) a Unidos Podemos, que como habitualmente utilizan absolutamente todo como acto político para llamar la atención sin importarle un carajo alguien que vaya más allá de ellos y de sus correligionarios. En este caso no iba a ser menos. Condenaron (antes que el juez, cómo no) a Rita como corrupta, y no guardaron el minuto de silencio en el Congreso, en señal de respeto ante la muerte de una representante de la Cámara Alta. No le salió tan bien la jugada a “Coleta Morada” en el Senado, donde el especulador “Espiblack” quiso reclutar a los representantes de Unidos Podemos para que se ausentaran en el minuto de silencio. En este caso, la mayoría de representantes (con todavía un poco de decencia), entraron en la Cámara y guardaron el minuto de silencio. Excepto algunos, ésta gente, ni tiene vergüenza, ni la conoce.

Por otro lado, nos encontramos con los medios de comunicación. Todos sabemos quiénes son los medios que han hecho una campaña mediática en contra de Rita. Lo que no sabíamos es que los mismos que la atrincheraban, intimidaban y acosaban en la puerta de su casa, fueron los mismos que lamentaron su muerte para tener algo de lo que hablar en sus medios, hipócritas todos. Estos periodistas (por no decir “juntaletras”), que se creen más políticos que los políticos y más jueces que los propios jueces. Si, éstos, habían condenado a Rita Barberá antes que los jueces, claro, todo sin tener ni idea de Derecho, ni del Principio de presunción de inocencia, ni de periodismo prácticamente. Ya quisieran todos los imputados por corrupción política, que se les estuvieran investigando por presunto blanqueo de capitales de 1.000 cochinos euros, como era el caso de Rita. Pero claro, la gente decía que era muy corrupta. Oyen llover y no saben dónde.

Por último lugar, ya como gota que colma el vaso, tenemos al Partido Popular, que después de dejar tirada a la señora Barberá de manera rastrera (habiendo ésta dedicado toda su vida a dicho partido, y contribuyendo notablemente a hacer grande a éste), lamentaban como el que más su muerte ayer. Jetas, como Rafael Hernando y Javier Maroto, pedían reflexión ayer sobre la campaña que se hizo contra la ex-senadora, siendo ellos los primeros que la condenaron. Si tuvieran un poquito de decencia, se hubieran limitado, cuanto menos a callarse.

A falta de decencia política y periodística, el pueblo de Valencia hoy sigue de luto, recordando a la que fue, probablemente la mejor alcaldesa que ha tenido la tercera ciudad de España. La política española echará de menos políticos de su altura. Descanse en paz.

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