La Niña Con El Corazón De Un Mandril

-Cristina De Antonio Rodriguez-

Un hospital de Madrid realiza el primer trasplante cardiaco infantil en España con incompatibilidad de grupo sanguíneo.

 

Para entender la historia de Carla hay que conocer primero la de Stephanie. Ambas niñas nacieron con la misma malformación, un síndrome que impide que el lado izquierdo del corazón pueda bombear la sangre oxigenada al resto del cuerpo. Stephanie, más conocida como Baby Fae, nació el 14 de octubre de 1984 en EE UU. Con apenas 12 días de vida, su médico, Leonard Bailey, tomó una decisión desesperada: trasplantarle el corazón de un mandril, un mono de unos 50 kilogramos típico de las selvas del África tropical.

 

A las 11.35 del 26 de octubre, el corazón de aquel mono, implantado en el pecho de la niña, comenzó a latir. Todo el equipo médico se puso a llorar de alegría. Pero fue un espejismo. En seguida, el cuerpo de la niña rechazó el órgano. Y, a los 21 días de la operación, la víscera de mandril se paró. Baby Fae pasó a la historia como un icono de la batalla médica para salvar la vida a niños con malformaciones letales.

La niña ‘Baby Fae’ vivió tres semanas en 1984 con el corazón de un mono implantado en el pecho

 

El 9 de enero, los padres de un niño recién fallecido en otro hospital, en un momento de insoportable dolor, decidieron donar su corazón. Y se activó el operativo. Carla entró al quirófano del Gregorio Marañón. El equipo médico mantuvo a la bebé con vida gracias a un circuito de circulación extracorpórea, que regaba de sangre todo su cuerpo, sorteando el corazón.

 

“Hay un momento de magia, cuando un corazón que ha estado parado cuatro o seis horas vuelve a latir”, afirma el cirujano Gil Jaurena

La operación duró menos de cuatro horas. Exactamente, 230 minutos. “Hay un momento de magia, cuando un corazón que ha estado parado cuatro o seis horas vuelve a latir”, ha declarado Gil Jaurena. Hoy, Carla se encuentra bien y evoluciona favorablemente en la UCI Pediátrica del Gregorio Marañón, según ha detallado, “emocionada”, Manuela Camino, jefa de la Unidad de Trasplante Cardiaco Infantil. Según sus cálculos, desde 2001 se han llevado a cabo unas 300 operaciones de este tipo en Canadá, Estados Unidos, Australia, Reino Unido y Alemania. A partir de ahora, también serán una opción en España.

 

Entre 2011 y 2014, la Organización Nacional de Trasplantes tuvo que ofrecer a otros países 15 corazones infantiles, que no podían ser implantados en España por ausencia de compatibilidad sanguínea. La directora de la entidad espera que el nuevo procedimiento aumente un 50% el número de trasplantes de corazón en niños menores de un año, cuya inmadurez inmunitaria facilita la operación. Para los bebés en la lista de espera, la probabilidad de recibir un trasplante ya no será del 60%, sino del 90%.

La doctora Camino ha recordado que el 50% de los bebés que reciben un corazón ajeno viven más allá de los 18 años. El 8 de octubre de 1984, días antes del trasplante del corazón de mandril a Baby Fae, otra niña estadounidense, Elizabeth Craze, tuvo la suerte de contar con una donante humana, víctima de un accidente de tráfico. Fue uno de los primeros trasplantes de corazón infantil con éxito. Un cuarto de siglo después, el Hospital de Stanford, donde tuvo lugar la cirugía, celebró el aniversario de la operación con una fotografía de Elizabeth sonriente. La niña ya era una mujer saludable de 27 años que trabajaba para Facebook.

 

 

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