La dirección del nuevo gobierno

El gobierno presidido por Pedro Sánchez inaugura cinco meses en el poder, después de una moción de censura apoyada por los grupos nacionalistas y el “bloque” que gira entorno a Podemos, Pedro Sánchez hizo efectiva su resurrección política. El nuevo gobierno, integrado por “pesos pesados” del PSOE y de la vida institucional del país, empezó con la intención (políticamente dudosa) de convocar elecciones. Pero ha acabado por armar un proyecto político de legislatura, cuyo siguiente eslabón son los presupuestos. Es difícil saber si Pedro Sánchez podrá volver a sobrevivir, pero esta vez en La Moncloa. La gobernabilidad está en peligro permanente por la “brecha nacionalista”, La alianza, necesita a los grupos nacionalistas catalanes, para sacar adelante cualquier proyecto de ley o un acuerdo para aprobar los presupuestos.

Sin embargo, la estrategia socialista para el futuro no necesita solo de las “urgencias” (discretas visitas a líderes catalanes en prisión por parte del ejecutivo) sino que también necesita un proyecto político propiamente “socialista”, es decir, un proyecto político diferenciado que sepa construir y dar respuestas a los interrogantes del futuro, digo, “un proyecto de país”. Esto, debe incluir necesariamente al PSOE como un eje sobre el que giran demandas sociales con visos de ser satisfechas, fundamentadas en valores. Es conseguir un horizonte de sociedad, que demarque el partido, los lideres y las bases, como integración de las demandas de sus representados. El PSOE hace años que no ha tenido una hegemonía política nacional en esta tarea, en posicionarse deliberadamente de “un lado” en las demandas populares y en los conflictos sociales, y armonizar todas esas demandas en el partido. El Partido Popular y Podemos son ejemplos de un hábil posicionamiento en los conflictos sociales de nuestra generación y la de nuestros hermanos mayores, todo el mundo sabe que un gobierno del PSOE no se alejaría mucho de uno del PP. Por lo que la mayoría de los conflictos sociales los portan dicotomías antagónicas; Podemos- PP , porque son las respuestas más firmes, contundentes, más fuertes.

En nuestra época, las formas de identificación se tejen en unas redes mucho mas amplias, la manera de convencerle, de seducirle e identificarle es verdaderamente compleja. Ciertamente, el PSOE encabezó en el pasado proyectos con una vinculación muy fuerte con muchos sectores de la sociedad civil (ley de matrimonio homosexual, legalización del aborto, valores de entendimiento compartidos). El problema orbita en que el PSOE es incapaz de dar respuestas certeras, creíbles, a los retos que tenemos que superar y que exigen de una postura clara, que, a su vez, proyecte un camino político, una dirección (derecho a decidir o constitucionalismo, proteccionismo o libre mercado, cambio de modelo productivo o persistencia en nuestras débiles y poco certeras bases productivas). El PSOE no se ha embarcado en ninguna tesis para afrontar el futuro en el Estado Español, las salidas las han puesto sus adversarios, pues a sido un personaje pasivo en el enfrentamiento.

Esta poca “operatividad” del PSOE, que se demuestra en la percepción social de que los presupuestos propuestos por el gobierno socialista son “los presupuestos de Podemos”, la debilidad y la fragilidad en sus posicionamientos, la escasez de miradas de largo recorrido, mientras nos llenan de leyes populistas y electoralistas, está relacionada con la “crisis existencial” de la socialdemocracia. Las institucionales privadas y supraestatales a las que nos hemos subordinado nos exigen bajar el déficit nacional, es decir, recortar el estado de bienestar para poder crecer y ser mas competitivos. La paradoja es que el proyecto en el que se ha asentado la socialdemocracia durante décadas es el contario (crecimiento económico y Estado de bienestar), la socialdemocracia sufre una “crisis existencial” que hace que tenga que ordenar sus posiciones para tener la capacidad de marcar la agenda política. Decisión suya es si prefiere escoger sus valores históricos, valores que emergieron con el movimiento obrero, para el camino, quitárselos y adoptar los beneficiosos para el poder o no decidirse y que culmine su proceso de decadencia.

-Antonio Galindo Ros-

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