LA CRÍTICA DE LA ÚLTIMA FILA – “Thor: El Mundo Oscuro”

— FERNANDO CRISTINA —

País: Estados Unidos2

Director: Alan Taylor

Guión: Christopher Yost, Christopher Markus, Stephen McFeely, Robert Rodat y Don Payne sobre los cómics de Stan Lee y Jack Kirby.

Fotografía: Kramer Morgenthau

Música: Brian Tyler

Intérpretes: Chris Hemsworth, Natalie Portman, Anthony Hopkins, Tom Hiddleston, Christopher Eccleston

Duración: 112 minutos

 

* Mala   ** Floja  ***Entretenida ****Recomendable *****Imprescindible

En 2011, al shakespeariano Kenneth Branagh le encargaron la incómoda tarea de llevar al cine uno de los super-héroes más icónicos y a la vez más generalmente desconocidos de la Marvel. Contó para ello con un reparto de primera (con estrellas como Natalie Portman y Anthony Hopkins) y con un presupuesto de 150 millones de dólares. Acusado otras veces de pedante y pretencioso (sin ir más lejos, en su incomprendida aproximación al mito de Frankenstein) el realizador optó por una fórmula clásica y muy poco arriesgada. Y claro, al amigo Branagh le salió un pestiño.

El resultado fue una película aburrida y sin demasiado interés que no obstante tuvo un moderado éxito comercial y que sentó junto con el “Capitán América” ciertos cimientos para los planes inmediatos de la compañía. Algo más de dos años después, y todavía con la resaca de “Los Vengadores” (2012) en mente, nos llega la segunda entrega de este personaje.

Esta cinta cuenta con casi los mismos medios que su predecesora y repiten gran parte de los actores. En el apartado de novedades cabe destacar a un irreconocible Chistopher Eccleston (“G.I. Joe”, “Los Otros”) como Malekith, el villano de la función. Por lo demás, la trama es tan simple como en la primera parte, una historieta de elfos que quieren recuperar su imperio y portales que comunican varios mundos. Por supuesto, sólo Thor puede detenerlos. Sin embargo, aquí hay más y mejor fabricada acción, más ganas de pasárselo bien por parte de los actores, un sentido del humor que reina afortunadamente a lo largo del excesivo metraje -esto no daba para más de hora y media- y un mejor aprovechamiento de la que es la verdadera estrella de la película: Tom Hiddleston encarnando de forma magistral al retorcido Loki, hermano bastardo de Thor.

El televisivo Alan Taylor (“Juego de Tronos”) imprime a la obra un ritmo y un estilo del todo genéricos, pero eficaces y muy llevaderos. Saca además petróleo del elemento de los viajes inter-dimensionales.

Técnicamente la película es todo lo que se puede esperar de una gran producción hollywoodiense de casi 200 millones de dólares, apoyándose en varios aciertos del diseño de producción (los antagonistas, y ciertas ambientaciones como las mazmorras) y del director de fotografía (con una estética oscura tan de moda últimamente). Sin embargo, hay ciertos efectos especiales demasiado coloristas y poco creíbles -la puñetera manía de usar el ordenador para todo- y ciertas soluciones visuales no muy convincentes -¿naves espaciales en una aventura de corte épico, casi medieval?-.

En resumen, no es “Los Vengadores” ni en cantidad ni calidad, pero es muy entretenida y se deja ver.

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