La Ciencia, en Femenino

-Gonzalo Pazos-El pasado lunes 11 de Febrero se celebraba el “Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia”. Esta ciencia, que se ha caracterizado, a lo largo de su historia, por su inherente habilidad para enmascarar los logros y contribuciones que la mujer ha hecho a esta disciplina. Todo el mundo conoce las aportaciones de Marie Curie al campo de la radioactividad, como descubridora del Radio y Polonio y merecedora de dos premios Nobel en campos distintos (solo dos personas lo han conseguido). Por desgracia, son muchas las investigadoras han sido relegadas a un segundo plano, cayendo a menudo en el olvido.

La estructura del ADN fue modelada gracias a las fotografías tomadas por Rosalind Franklin mediante difracción de rayos X. No fue reconocida por su aportación ni incluida en el Nobel por el descubrimiento, y su destino fue morir en el anonimato debido a un cáncer provocado por la sobreexposición a dosis altas de radioactividad, fruto de su trabajo.

La fisión nuclear es absolutamente crucial en la sociedad actual, como principal fuente de energía que ha permitido el progreso de nuestra civilización. Mucha gente atribuye este descubrimiento al físico alemán Otto Hahn, cuando en realidad la que resolvió el mecanismo de fisión y ideó los experimentos que permitieron probar la existencia de este fenómeno fue la física austriaca Lise Meitner. Hahn fue otorgado con el premio Nobel de Química de 1944 por un trabajo en el que omitió el nombre de Meitner, atribuyéndose todo el mérito. A día de hoy, el comité del Nobel todavía no ha reconocido las contribuciones de Meitner a la física nuclear, y todo por ser mujer.

Existen multitud de casos como estos, donde investigadoras brillantes con descubrimientos cruciales han quedado a la sombra de otros científicos hombres que se han apropiado de la totalidad del reconocimiento, apoyados por una comunidad científica sexista.

Si bien es cierto que la presencia de mujeres en carreras de ciencias ha aumentado notablemente en los últimos años, siendo mayoritaria en algunas como Bioquímica o Biología (Fig 1), lo cierto es que su papel en puestos de responsabilidad es mucho menor al de los hombres, y desciende según aumenta la importancia del cargo (Fig 2).

El día 11 de Febrero no es una celebración, si no un recordatorio de que estamos donde estamos gracias al papel de incontables investigadoras. Ellas, cuyo amor a la ciencia no tenía que ver con premios ni fama (que de hecho, les fueron negados), sino con su espíritu investigador, su curiosidad y sus ganas de conocer; y estos son, al fin y al cabo, el motor del progreso científico.

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