Kunyaza: el secreto africano para el orgasmo femenino

-Raisa Hermida Vidal-

Aquí hablamos de política, de deportes, de cine… Pues hoy, por qué no, hablemos de sexo.

No. No vengo a hablar de mi vida sexual con mi novio, a quien muchos conocéis. Vengo a traer una joyita de esas que se encuentran por internet pero que desafortunadamente solo estaba disponible en portugués. ¿Por qué no usar mi conocimiento de mi lengua materna por una buena causa? Y es que esto es un artículo que, a vosotros, hombres (y también mujeres), os debería interesar si es que buscáis estar a la altura en la cama.

El artículo original que paso a traducir me lo encontré en Facebook y es del blog brasileño Clitoris Livre (muy interesante, dicho sea de paso) que a su vez se basa en uno de la página Red Pepper. Explica de manera detallada y sin tapujos (y eso se agradece) una técnica africana practicada desde Dios sabe cuándo y que produce tremendo placer a las mujeres, logrando a menudo la “mística eyaculación femenina”. Es posible que muchos/as de vosotros/as lo hayáis practicado de forma ocasional sin saber su nombre, pero nunca viene mal un poco de teoría explícita para afianzar y complementar. Esto no es una receta mágica para la eyaculación femenina, sino solamente una técnica de estimulación más.

En definitiva, este artículo pretende:

1) añadir cosas nuevas a vuestro bagaje sexual para evitar la rutina, que en la cama siempre es mala

2) lanzar la idea de que hablar de sexo en medios de libre comunicación no significa un atentado contra el orden público. ¡Es un tema de la vida cotidiana como otro cualquiera!

3) reivindicar algunas ideas sobre el placer de la mujer y su papel en el coito: No solo el hombre debe acabar. No se debe ignorar la necesidad de que la mujer también llegue al orgasmo, a pesar de que, en ocasiones, tarde más en llegar (a menudo por carecer de información como la de este artículo). No solo la mujer debe masturbar al hombre. A mejores preliminares mejor coito. Hombres, ¡no está mal que hurguéis por ahí buscando nuevas técnicas como esta! No os conforméis, nosotras somos mucho más complejas anatómicamente, ¡aprovechadlo para innovar!

Aviso que NO voy a ser breve, pero ya que he superado la barrera de la vergüenza de escribir esto en la revista digital del Colegio donde resido, igual algún día me lo agradecéis.

Empecemos:

“Kunyaza es una técnica sexual desarrollada y practicada principalmente en África Central (en algunas regiones de Ruanda, Congo, este de Uganda y este de Tanzania) para promover poderosos orgasmos femeninos en relaciones heterosexuales, sin perjuicio de que en relaciones homosexuales femeninas pueda ser practicada cambiando el glande del pene por los dedos u otro objeto estimulante.

Los consejos aquí dados también son valiosos para mejorar la masturbación, ya que la técnica se centra en algunos puntos principales que, si son estimulados, pueden llevar al orgasmo a la mujer por sí solita.

Wet Sex

La palabra Kunyaza, original de pueblos de Rundi (Ruanda), deriva del verbo kunyaàra que significa tanto 1) orinar, cuanto 2) el acto de la eyaculación femenina resultado de la práctica. En el Kunyaza, la mujer puede expulsar un litro o más de líquidos vaginales (!!!), por lo que el término también puede significar “sexo mojado o húmedo”.

La técnica se considera una práctica tradicional de Ruanda. Según el folclore popular se remonta a la Tercera Dinastía, cuando una reina escogió a un guardia real para tener relaciones sexuales, y éste, muy nervioso con tal responsabilidad, sufrió un gatillazo, pero desarrolló un método alternativo para satisfacerla: friccionando el glande de su pene contra los labios grandes y pequeños y también el clítoris de la reina.

Técnica ancestral (y matriarcal)

Las informaciones aquí presentadas se basan en datos recogidos por el profesor N. Bizimana (PHD) en sus entrevistas a 58 mujeres de África Central y en su libro “Le Secret de l’amour à l’Africaine” (Bizimana, 2008).

Según el profesor Bizimana, el Kunyaza viene de una larga tradición. Personas de más de 70 años entrevistadas en 1986 ya afirmaban que sus abuelos lo practicaban, lo que significa que la práctica tiene al menos 150 años.

En el kunyaza la mujer es la reina. Ella participa cooperando con la pareja escogiendo los estímulos que desea recibir y la intensidad del ritmo que será empleado, así como comunicando al otro qué partes de su vagina responde mejor a los estímulos.

¿Cómo se practica el Kunyaza?

El kunyaza puede ser practicado en diferentes posiciones. Además, existen por lo menos dos tipos de estimulación: la externa y la interna. En ambas, el hombre se centra en estimular simultáneamente diferentes zonas erógenas femeninas localizadas en la región genital. Recordando que todo nuestro cuerpo es erógeno, caricias complementarias en otras partes del cuerpo serán más que bienvenidas.

Estimulación externa:

Durante la práctica más sencilla del kunyaza (la externa), el hombre fricciona en ritmo continuo el clítoris con la cabeza de su miembro erecto, el cual puede sujetar con la mano o entre los dedos indicador y corazón, moviendo en igual velocidad de arriba abajo o de un lado para otro, pasando (sin llegar a penetrar) por toda la extensión de la vulva.

Eventualmente, puede hacer también movimientos circulares, tanto en sentido horario como anti-horario. El clítoris y los grandes y pequeños labios vaginales también pueden ser estimulados mediante movimientos de zigzag.

Inicialmente la fricción puede causar cierta molesta si la zona no se halle debidamente lubricada. En dicho caso, es recomendable usar un lubricante o la saliva. Naturalmente, todo debe hacerse con cuidado y delicadeza.

Solo la puntita

La práctica no acaba ahí: después de la lubrificación vaginal realizada con los preliminares, el hombre penetra su pene de forma normal, pero sin llegar a introducirlo del todo. Así el pene también está lubricado para volver a la práctica anterior: con el pene entre las manos realizando la estimulación externa.

Repito: no hace falta emplear fuerza, es cogerle el truco… En ocasiones una caricia, muy suave, casi imperceptible, despierta terremotos; mientras caricias muy intensas pueden ser incluso dolorosas.

Según se va humedeciendo la vagina, el hombre repite los mismos movimientos circulares en la apertura de los labios menores. A continuación, este mismo movimiento se extiende abarcando el clítoris, los labios menores y la apertura de la vagina.

En este momento, el hombre continúa rozando su miembro desde el comienzo del cuerpo del clítoris (no solo la parte externa que “sale” del clítoris, ¿me entendéis?) hasta el margen inferior de la apertura vaginal.

Después de estimular esos tres puntos mágicos, uno nuevo aparece en escena… ¡el períneo! Las caricias con el glande van, por tanto, desde el inicio cuerpo del clítoris hasta la región anterior al ano.

Estimulación interna:

Aquí, el hombre sujetando el pene con la mano, hace movimientos intravaginales horizontales, verticales y circulares, centrándose en estimular directamente las paredes del canal vaginal, lo que generalmente produce más placer que la penetración tradicional.

El hombre puede subir aún más la temperatura si alterna penetraciones superficiales y profundas, lo que en Ruanda llamarían respectivamente gucuga y gucumita.

Tanto en la estimulación interna como externa, el ritmo y la fuerza de los movimientos es lenta y delicada, y van in crescendo de acuerdo con el progresivo incremento de excitación y lubrificación de las áreas en cuestión.

Líquidos, fluidos y secreciones

Durante el kunyaza, generalmente la mujer produce y expulsa una gran cantidad de líquidos, que termina por lubricar también el pene del varón.

En Ruanda, el término usado para la orina es inkari, mientras que para el líquido segregado durante el kunyaza es amavangigo o ibinyare. Mientras el primero es descrito como un líquido amarillo, el expulsado en el kunyaza se describe como una secreción transparente o ligeramente blanquecina. La consistencia y el olor también difieren: mientras la orina siempre es aguada, y posee un fuerte olor a amonio, el amavangigo puede ser más espeso, levemente pegajoso, y por lo general inodoro.

Debido a la cantidad de líquido expulsado, este tipo de sexo es frecuentemente caracterizado por el sonido que evoca alguien golpeando el agua con la palma de las manos. Por ese motivo, para insinuarlo específicamente, el pueblo de Ruanda cuenta con la expresión “perro que bebe agua”.

En resumen

Podemos sacar ciertas conclusiones de la descripción de la práctica:

  • la existencia de puntos especialmente erógenos en nuestro miembro genital, que pueden ser estímalos tanto en pareja como en solitario;
  • que la estimulación constante, rítmica y simultánea de los puntos erógenos puede llevarnos a tener orgasmos múltiples;
  • sensibilidad del cuerpo del clítoris (no solo la parte que sale para fuera);
  • sensibilidad del comienzo del canal vaginal y de sus paredes;
  • posibilidad de eyaculación femenina;
  • importancia de los preliminares y de una buena lubricación previa a la penetración.

Naturalmente, esto no es un manual que haya que seguir paso a paso, simplemente se trata de asimilar conceptos y aplicar las ideas principales a nuestra manera, en coordinación con las indicaciones de la mujer.”

Como decía al principio, puede que a algunos/as os resulte familiar o que la hayáis practicado de forma ocasional sin prestar demasiada atención. Recordando que cada cuerpo es un mundo y el carácter subjetivo del artículo original, cada uno/a deberá adaptarlo al conocimiento que posee sobre sí mismo, sin esperar que el resultado sea siempre el descrito.

Por último, El Vigía considera esencial el uso de preservativo u otro método anticonceptivo. La ejecución de esta técnica parece más efectiva sin uso de condón, por tanto, se recomienda que se realice entre parejas con frecuente intimidad sexual y que realizan exámenes a menudo, ¡no vaya a ser! En caso contrario, pruébalo con los dedos o con algún objeto estimulante.

El C.M.U. Sta. María de Europa así como este medio no se hacen responsables de las opiniones de sus colegiales.

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