Ketamina, una cura para alcoholismo

-Juan Campos Noblejas-

Psicólogos investigadores del University College London han encontrado evidencias de que se puede utilizar una única dosis de ketamina para que esta actúe como un borrador de memorias asociadas con el alcohol y se modifique el patrón del comportamiento relacionado con el alcohol del sujeto.

El uso de una droga recreativa para tratar el alcoholismo puede parecer algo absurdo, pero los efectos que tiene esta droga sobre la memoria permiten reescribir memorias y recuerdos que el sujeto asocia con la ingesta de alcohol. Pongamos un ejemplo, si un alcohólico tiene un recuerdo de una situación, objeto o circunstancia en la que él tuviese muchas ganas de beber alcohol puede asociar ese recuerdo a las ganas de beber y revisionar ese objeto o circunstancia le puede conducir a un irrefrenable deseo de beber. En la mente de un alcohólico eso pasa constantemente y es una causa de la ingesta de alcohol que hasta ahora se pensaba que era imposible de inhibir, sólo se podía luchar contra el deseo de beber alcohol mediante la lucha psicológica lo que requiere de una gran fortaleza mental, o mediante impedimentos físicos, como puede ser no tener alcohol a tu alcance. Esto explica el hecho de que en un hospital o entorno “artificial” o controlado el alcohólico sea capaz de detener la ingesta de alcohol, pero al regresar al entorno cotidiano se vuelve a encontrar con todos los condicionantes que le desencadenan el deseo de beber.

El experimento realizado que evidencia esta realidad consistió en meter a un bebedor frecuente en una habitación y colocarle enfrente una pinta de cerveza. Entonces se le sorprendía de alguna forma, (no se ha querido revelar a la prensa en qué consistía la sorpresa porque el equipo técnico consideró que revelar dichos detalles por si podrían modificar el resultado), y después de esto se le daba o bien una bebida con una alta concentración de ketamina o una sustancia placebo.  Los resultados de momento están siendo muy satisfactorios, se han realizado ya estos experimentos con 50 pacientes y se espera ampliarlos a 90.

Nikki de 31 años era una bebedora muy frecuente que decidió formar parte del experimento cuando se dio cuenta de que bebía demasiado, y sobre todo de que bebía más de lo que ella quería beber. Tras realizar la prueba dijo que tras tomar la ketamina se sintió exageradamente bien, “Sentía como si mi cuerpo se estuviese fundiendo, fue bastante psicodélico, me sentí desconectada de mi cuerpo”. En las semanas  posteriores al experimento dijo que su consumo de alcohol se había reducido de manera drástica, su humor mejoró enormemente y se sentía con mayor energía.

Con este nuevo método de tratar el alcoholismo puede que se obtengan resultados mucho más favorables y los condicionantes no sean tan incontrolables e impredecibles como los tratamientos tradicionales para curar el alcoholismo.

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