INTERCOMUNIDADES 2018


Transcurría noviembre. Dejando húmedas huellas a su paso; la lentitud del mismo
imputable al anquilosamiento que frío inflige a las articulaciones. Cualquiera no perteneciente a la lúgubre vertiente sombreada del Europa que se asomara a la ventana podía contemplar el apático yacer semi-desierto de nuestra querida pista deportiva a medio terminar (¿cuántas semanas van ya?), y inevitablemente sentir clavarse un poco más hondo la desilusión que ya empezaba a contagiarse entre nuestros colegiales, incapaces de vislumbrar un hueco en un calendario que saludaba ya al temido diciembre. Lo que sí podría haberse vislumbrado, de otear un vidente, eran doscientas muecas de decepción al fijar la vista en alguno de los múltiples charcos-pústulas de una superficie aún adolescente en su inmadurez, en las lágrimas de un noviembre que, por lo lluvioso que estaba mostrándose, parecía querer dejar constancia de su parte en la tristeza compartida por todos los que, casi seguramente, nos íbamos a quedar sin Torneo de Intercomunidades 2018.

¿Y qué pasó entonces?, inquirirá seguramente muchos años después el nieto o nieta de cualquiera de los colegiales hoy residentes, justo antes de que éste sacara su as en la manga, de que abriera  elálbum (post de Instagram también cuenta) para presumir con orgullo de las numerosas instantáneas que retratarán por siempre aquel glorioso fin de semana, inmortalizado también en el corazón (aunque quizás no tanto en la memoria) de todos nosotros. Porque, efectivamente, señoras y señores, hubo Intercomunidades. ¡Vaya que lo hubo! Inexplicablemente, saludo en el pasado, pues asomaba un pie ya por el rellano de diciembre, las nubes cesaron su húmedo berrinche, con fuerza y calor brilló el sol y se levantó lo justo el viento para que altivamente ondearan las banderas (arriba siempre la del Santa, ofreciendo amparo a los colores de nuestras respectivas tierras) colgadas de la valla que cerca la pista. ¡Potentes los altavoces que inundaron todos los rincones del colegio con la banda sonora de la tan ansiada fiesta! ¿Que las líneas de juego estaban sin dibujar? ¡Nada que no pudiera solucionarse con un par de rollos de cinta americana! Ninguna reglamentaria pintura estuvo así ausente, como tampoco faltaron de pintura los litros que llenaron de color las originales y especialísimas camisetas que lucieron los diferentes equipos, cual vivos pabellones doblemente facultados para hermanar a los aliados en la causa común a la vez que dividir entre rivales. Eso sí, rival ninguno si tocaba gritar todos a una: ¡viva el Santa!

De esta forma, Al-Andalus, Castilla La Dura, Corona de Aragón Región del Vino y Unión del Norte se enfrentaron en múltiples choques, y los quebraderos de cabeza que deparó preparar la red de volley para los desempates atestiguan lo reñido de los encuentros.  Amenizando el finde, y para minimizar el tiempo de inactividad, tuvieron lugar, paralelamente, torneos tanto de futbolín como de beer pong. En lo estrictamente deportivo, Corona de Aragón se proclamó campeona tras una disputadísima final contra Región del Vino (a.k.a. Soria), lo que supuso para algunos de los Veteranos y Vicenuevos integrantes la revalidación del título (el año pasado conquistado por la hoy derogada Unión Marítima). Allí estuvieron, esos fueron: los cojones de Aragón. Si un nombre propio ha de aparecer aquí ese es el de Isabel Merino, jugadora revelación del torneo. A continuación, hay que constatar el merecidísimo tercer puesto y podio para Al-Andalus, que se plantó en la fase de grupos como favorita al título, arrasando prácticamente en todos sus choques. Mucha razón tenían: ya les gustaría a muchos ser de Andalucía, único equipo unicomunitario, todo ha de decirse. Cuartos quedaron los integrantes de Castilla La Dura y al último puesto tuvo que resignarse la Unión del Norte. Precaución: no interprétese último como “peor”, pues el no haber participado en la fase final permitió a los norteños ser probablemente los que más gozaran del evento.

Y es que, como exitosamente transmitieron a la legión nuevos los colegiales más duchos, en el Inter ganar es secundario, lo que importa es pasarlo genial y beber, sobre todo beber. ¿Victoria? Hidalgo. ¿Derrota? Hidalgo. ¡Oye, hace mucho que no bebemos! Hidalgo. ¿Hidalgo? ¡Hidalgo! Así cayeron litros y litros de cuba – minutos contados duraba cada barril -, siempre elaborada según el método y receta tradicionales del Santa, además de un sinfín de latas de cerveza, garantizando tanto la buena hidratación como las sonrisas (y en ocasiones, hasta el incontrolable bamboleo) de cuantos jugaban y/o animaban. ¿Cómo no íbamos a disfrutarlo? Me atrevo a asegurar que quedaron sobrepasadas expectativas de todos los Nuevos, tan alentados por las tremendas anécdotas del “Inter”. Y puestos a hablar de disfrute, hablemos de las decenas de Excolegiales que no faltaron a la cita para recordar gloriosos días pasados, más de uno valientemente presentándose al ruedo para defender el honor de su combinado regional. Cuánta vida, ¡y cuánta bebida!

¿Y por la noche? Obviamente: MAGIC FORO. No hay más preguntas, señoría. Como no podía ser de otra manera, nuestro maravilloso Foro abrió sus puertas hasta las tantas, acogiendo a todos los que no hubieran resultado mermado hasta el desplome por las extáticas (no estáticas, no os confundáis) horas previas, que todavía dispusieran de fuerzas para competir en selectas disciplinas alternativas. Ha de incluirse en esta categoría el perreo, principalmente, aunque también podríamos hacerle un hueco al peculiar arroyo de tortazos que lucía en los bajos del Foro bien entrada la madrugada del sábado (¿alguien se da por aludido?) Y qué perezosas mañanas sucedieron a las locas  noches… Hay quienes barajan la posibilidad, de hecho, de que el retraso de casi dos horas en la jornada del sábado tuviera algo que ver con la juerga hasta la madrugada. En fin, qué más dará. ¿Acaso importó en algo? ¿Lo pasamos peor? Creo (y espero) haberles ofrecido ya una respuesta a esa pregunta.

¡Muchísimas gracias a todos los asistentes y, sobre todo, a los organizadores, por un  grandiosoIntercomunidades 2018! Todos a una: ¡viva el Santa!

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