Incitando al amor

-Pedro Aguado-

La mejor forma de ganar votos para todo el que no sepa de política es llamar la atención. Bien porque los españoles somos tontos, o bien porque los políticos nos toman por tontos. Llamar la atención consiste en hacer algo que impacte a los medios de comunicación como para sacarlo de tema principal en sus tertulias y en sus telediarios. Algo que, por muy rastrero e inútil que parezca, llene hojas de periódicos como si el mayor problema que tuviese España fuese ese. Algo que debería ser erradicado se está convirtiendo en un hábito de nuestra clase política. El ejemplo más reciente está en el autobús de Hazteoir, pero como no tuvimos suficiente con el autobús de esta organización, que si no llega a ser por esos maravillosos medios de comunicación y políticos que tenemos no conocería ni su padre, ahora nuestros amigos de Podemos han sacado el originalmente llamado «Tramabus»

Para quien no lo sepa, la «trama» es todo un conjunto de vínculos establecidos entre los políticos y las grandes empresas del IBEX35 que secuestran la soberanía de los españoles y nos someten a sus intereses. Además, para quien quiera entenderlo más ampliamente, hay un vídeo en YouTube hecho a medida para los votantes de Podemos en el que Pablo Iglesias explica con dibujos y flechas todo lo que implica la «trama». Pues bien, unos meses después de que Podemos, sin éxito, intentase vender esta idea como si de una gran empresa se tratase, a alguno de los muchos premios Nobel que abundan en ese partido se le ocurrió la magnífica idea de copiar la idea, valga la redundancia, del grupo ultracatólico. Esta consistió en poner a los padres de la trama estampados en un autobús y dar vueltas por la carretera. Entre estos encontramos a periodistas disidentes, a políticos y expolíticos sin antecedentes de corrupción, empresarios y corruptos. El que más llama la atención que incluyan en la trama es a Eduardo Inda, cuando justamente gracias a él hoy todos conocemos a Luis Bárcenas (también de la trama) y a otros tantos corruptos, pero meterse con Podemos tiene sus consecuencias. En lo que todos coinciden es en una cosa: no son de Podemos.

Si esta estrategia consistía en dar a conocer a los corruptos de España, llegan un poco tarde. Solo los españoles que lleven 5 años encerrados en una cueva como si de cavernícolas se tratasen no conocen a Jordi Pujol, Luis Bárcenas y demás. No se entiende esta repentina obsesión con renombrarlos. El único sentido que se le encuentra es que están en la creencia de que la gente que vota al pp no los conoce, y por medio de este autobús los conocerá, los dejará de votar y Podemos gobernará España. Pero es que no es así. Si hay ocho millones de votantes del PP no es porque haya ocho millones de personas ricas y corruptas que están a favor de la corrupción (que los hay), sino por dos motivos fundamentalmente: miedo (comprensible) a Podemos y coincidencia ideológica (que para nada comparto) con el partido. Y es que la corrupción no es algo propio de ninguna ideología, como decía el número cinco de la lista de Unidos Podemos por Madrid, sino de personas con nombres y apellidos. La gente que vota al PP conoce a la perfección la abundante existencia de corrupción en España, pero su criterio de voto es distinto.

El fondo de todo este asunto se resume en una palabra: hipocresía. No se puede querer prohibir un autobús porque, supuestamente, incite al odio, y no querer prohibir otro autobús, que también incita al odio, porque comparto ese odio. Si algo se les debe pedir a los políticos, como mínimo, es no ser hipócritas. Ser coherentes con nuestras ideas. Si estoy en contra de la deslocalización, no comprar productos de empresas deslocalizadas; si le pido a la gente que pague religiosamente sus impuestos, no defraudar a hacienda. Negar que el tramabus no incita al odio, desprecio, antipatía hacia esas personas sería insensato. Y esto no significa que estas personas no se lo merezcan, sino que si se puede odiar a unos ¿por qué no se puede odiar a cualquiera? ¿Solo se puede incitar al odio hacia aquellas personas que no comparten nuestras ideas como Eduardo Inda, Esperanza Aguirre o Juan Luis Cebrián? Si los señores católicos de Hazteoir sacan un autobús diciendo que los niños tienen pene y las niñas vulva, uno saca otro diciendo que esos señores son unos impresentables y lucha con uñas y dientes con todos los medios de difusión posibles para demostrar que no tienen razón. No por la vía del decreto, sino por la vía del debate. Si la ley dice una cosa, no significa que eso esté bien. A la gente no se le convence sobre algo por medio de una ley, sino con argumentos de peso e irrefutables, desmontando los de aquellos que, legítimamente, piensan distinto al resto. De ninguna manera prohibiéndoles pensar de esa forma y expresarlo libremente.

Pidámosles a nuestros políticos coherencia con sus ideas, y sobre todo, más libertad. No prohíban lo que no les gusta y permitan lo que les gusta. Permitámosle a la gente decidir qué idea es la mejor, y que libremente se inclinen hacia un lado o hacia otro. Ahora bien, si se inclinan hacia uno, prediquen con el ejemplo y no compren Coca Cola.

 

El C.M.U. Sta. María de Europa así como este medio no se hacen responsables de las opiniones de sus colegiales.

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