Hitchcock, más allá del suspense.

-Carmen Martín-Luquero-

“Un especialista, no de este ni de aquel aspecto del cine, sino de cada imagen, de cada plano, de cada escena”, nos advierte François Truffaut  en uno de los libros clave de la historia del cine, aquel que nos regala un diálogo entre dos, no cineastas, sino verdaderos intelectuales del séptimo arte.

Así es como hoy lo vemos, como nos es presentado en esta exposición divulgativa- que no por ello superficial – que organiza la Fundación Telefónica y que estará esperándoos en la esquina de Fuencarral con Gran Vía hasta febrero. Pero, y volviendo a lo que nos interesa, no siempre fue así. Alfred Hitchcock (1899-1980) ha sido uno de los directores más exitosos y comerciales del pasado siglo. Llamado por el Hollywood de los años 40, encontró en Estados Unidos la fama que no obtuvo en su país natal, Inglaterra.  Y, precisamente por este éxito masivo, fue mirado con recelo por una crítica quizás demasiado elitista para ver el genio de un hombre cuya vida giró en torno a la creación de la secuencia perfecta.

Un paseo por las salas de esta exposición nos deja entrever el secreto de este dominio total del lenguaje cinematográfico; nos resume, de manera muy clara y visual, los elementos principales de su cine. Podemos ver la importancia semántica de sus imágenes -muchas verdaderos iconos a día de hoy (¿os tengo que hablar de ese cuchillo alzándose sobre la cortina…?) -; el trabajo minucioso de montaje: planos, colores, composición, sonido, distribución de figuras y objetos… completamente bajo control de su férrea mano de mandamás (porque eso sí, también conocemos su fama de tirano del plató…) y, sobre todo, esas escenas nítidas y estructuradas en su mente, una mente que proyectaba lo que él quería ver, exactamente como él quería que se viese en una pantalla.

Storyboards, fotogramas, dibujos, vestuario, escenarios, carteles… que nos hablan de toda una técnica para absorber, desde principio a fin, al espectador; un espectador que es guiado a su gusto, de manera sutil aunque bastante simple, a lo largo de la acción de la película. Y cuando hablamos de la acción, es necesario hablar de ese rasgo que va tan ligado al nombre de Hitchcock, el gran epíteto del director: “maestro del SUSPENSE”. Algo básico en sus películas, ese acelerón-freno de la trama, de los diálogos, de los movimientos o simplemente de las miradas, que nos hace agarrarnos del antebrazo de la butaca o mordernos el labio;  esa tensión controlada por la que nos dejamos llevar olvidándolo todo salvo a ese apuesto psicópata o a aquella elegante farsante.

En fin, cualquiera que haya visto más de dos películas de este hombre sabe lo que intento explicar. Si os gusta el cine, y tenéis hora y media libre, os recomiendo esta visitilla, y en especial, si podéis pillar una visita guiada, que aunque haya paneles y esté todo bien organizado y conducido, merece la pena escuchar a alguien a quien de verdad le interesa transmitir. Y, por supuesto, si por alguna mala casualidad no habéis visto aún ninguna de sus obras; adentraos, por favor, y descubrid a uno de los mayores creadores de atmósferas dramáticas de la historia.

Horario de las visitas guiadas:

Martes: 12:00 y 18:00

Miércoles: 18:00

Sábados: 12:00

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