Hipocresía y doble moral

-Gabriella Bollici Moreno-

‘’Estoy semidesnudo y rodeado por el sexo opuesto, y me siento protegido, no intimidado. Quiero lo mismo para ellas’’.

Así rezaba la famosa frase que dio la vuelta al mundo. El día 19 de Octubre, en Chile, un hombre llamado Felipe Garrido cargaba esta frase escrita en un cartel en una protesta por los derechos de las mujeres. La acción ha sido ampliamente polémica y cuestionada por diversas razones.

En primer lugar, ha sido objeto de debate dentro del colectivo feminista el hecho de que un hombre proteste de una forma tan escandalosa por un problema ajeno a él. Diversas asociaciones y activistas de todo el mundo se han preguntado hasta qué punto favorece esto al colectivo, pues se suele decir que los derechos de las mujeres han de decidirlos las mujeres, son las mujeres las que han de luchar por ellos y son sus voces las que más han de oírse. Por otra parte y en relación a esto, la fotografía de Felipe Garrido ha ganado tanta fama que nadie recuerda el porqué de la manifestación y se ha silenciado la voz de todas aquellas mujeres que también portaban carteles similares, pero cuyos mensajes no han desbordado internet en defensa de los derechos, en este caso, sus derechos a unos espacios libres de violencia de género.

Pero la cosa no queda ahí. Pese a todo, podríamos decir que se trata de una acción noble, que su intención es buena y que no hay nada de malo en solidarizarse con la causa feminista. De hecho, muchas personas no han visto más allá del mensaje en sí y han apoyado sin dudar sus palabras. Todavía se le podría dar la razón, de no ser porque la persona que dice estar en lucha por los derechos de la mujer, es en realidad un maltratador. Francesca Palma es la expareja de Felipe Garrido, la cual, al ver la fotografía, dio a conocer la verdad sobre él: abandonó a su hija, nunca ha pagado la pensión, cuando estaban juntos le destrozaba la cara a base de golpes. Practicaba a nivel físico y psicológico el mismo tipo de violencia que ahora dice condenar. Por lo visto, cuando decía ‘’ni una menos’’, no se refería a su mujer, ni a su hija. Los medios de comunicación han intentado ponerse en contacto con Garrido, con la intención de conocer su versión de lo sucedido, pero no ha dado señales de vida.

Deja un comentario