Hablemos sobre veganismo

-Thiane- Últimamente, vemos cada vez a más personas que reducen o detienen su consumo de carne o, incluso, de productos derivados de los animales. Esta tendencia ha tomado dos corrientes en las cuales hay un lado que se empeña en criticar esta dieta y otros que apoyan y comparten sus valores de forma muy abierta.

Yo, personalmente, nunca me había planteado el medir y examinar lo que como o no y mucho menos poner criterios éticos cuando me llevo algo a la boca, sin embargo, cuando te encuentras con casos a tu alrededor en los que sí que piensan más allá, empiezas a replantearte tu forma de actuar. En mi caso, una de mis mejores amigas, empezó siendo vegetariana pero se encontró muchos obstáculos en su camino hasta conseguir, a día de hoy, ir un paso más y llegar a su objetivo de hacerse vegana, así  que voy a contar su historia.

Ella siempre ha tenido mucha conexión con el medio ambiente y prestaba especial atención a todo lo que se relacionaba con cuidar la naturaleza, pero no lo extrapolaba a la dieta. Hasta que un día, después de ver un documental con sus padres de otros países en los que comían animales domésticos como perros o gatos, empezó a pensar que en realidad eran animales, que era lo mismo y, que para ella, estaba igual de mal, se sintió una hipócrita.

Así que empezó a ver videos en YouTube e informarse. Ella, que es especialmente sensible, ver en los vídeos en los que maltrataban a los animales le tocaban especialmente ‘’la vena sensible’’.

Así que poco a poco dejó de comer carne hasta que decidió decírnoslo a las amigas y luego a los padres. Cuando nos lo dijo a nosotras, nos preocupamos por si eso iba a ser bueno por su salud ya que estaba especialmente delgada, pero, cuando nos lo explicó y vimos lo implicada que estaba, la apoyamos. Pero, con sus padres fue mucho más difícil. Tuvo que buscar mucha información, ver qué alimentos tenía que tomar para compensar y, en su caso, que vitaminas complementarias necesitaría.

Decía que al poco tiempo ella notó que las comidas se le hacían menos pesadas y tenía mucha más energía y además se sentía muy bien con ella misma porque había sido ella quien había tomado la iniciativa.

Pero, había algo que no le hacía sentir a gusto y era que constantemente la gente le criticaba lo que hacía, le decían que se iba a poner mala, que comer carne era lo natural, que era una tontería y cosas así. Le enfadaba que sin informarse, la gente le criticase y creyese firmemente que tenían razón.

Tras su época vegetariana, pasó a la vegana y, para ella no fue para nada difícil, solo que tenía que tener mucho más cuidado con las vitaminas que tomaba (Vit. B12) y, a veces cocinarse para ella misma.

Fue en este momento cuando el cambio más grande creo que lo vimos las amigas, veíamos como la gente le criticaba en cada merienda o cada vez que salíamos por allí y a pesar que ella tenía buenos argumentos (que para nosotras eran suficientemente válidos) para el resto no y si hasta a mí me molestaban, no imagino a ella ya que criticaban, de cierta forma, sus principios.

Nos costó acostumbrarnos ya que siempre que quedábamos teníamos que pensar qué iba a comer Irene, o hacer alguna comida especial para ella, pero creo que era más que nada porque no estábamos acostumbradas; porque, poco a poco, se fue normalizando todo y ella, que realmente era la interesada, se encargaba de traer su propia comida o tener las cosas planeadas.

Ahora, con el tiempo, no le importa lo que la gente que critica diga, está muy feliz y orgullosa de su decisión aunque le sigue molestando que la gente se encabezone y no quiera se informado. No insiste a otras personas para que sigan sus pasos pero sí que da toda la información a aquellos interesados. Para ella, es de las mejores decisiones que ha tomado.

Yo, por mi parte, gracias a verlo tan de cerca tengo más consciencia sobre el tema y, a raíz de eso tomar mis propias decisiones.

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