FRONTERAS DE SANGRE

—GALO ABRAIN—

 

14 de agosto de 2014 , 6 jóvenes mueren a manos de la policía que los reprimió duramente por realizar actos de alto contenido ilegal. 30 de agosto de 2014, 2 jóvenes mueren a manos de los antidisturbios en unos altercados de grave magnitud. Julio de 2013 , 3 periodistas son arrestados por cubrir una noticia, producida en una intensa situación de tensión civil. Noviembre de 2013 muere un joven de 16 años por un empujón por parte de la policía hacia el vacio…

Estos datos pudieran parecer portadas regulares de un país totalitario, donde la policía y el estado casi se encuentran en una guerra civil contra la población, sin embargo, lejos de la realidad esto es Melilla y su valla. Una valla que para un lado representa la verja que atrapa las pelotas perdidas del campo de Golf, y para la otra, la diferencia entre la vida y la muerte.

A pesar de los esfuerzos que acontecieron la retirada de las cuchillas en lo alto de la valla en 2007 bajo el mandato de Jose Luis Rodriguez Zapatero , estas fueron de nuevo colocadas el pasado año 2013 bajo la orden del ministerio de interior. Estas cuchillas segadoras de carne y sueños , han provocado miles de heridos , muchos con grave riesgo de muerte.                                                        Estos heridos , son inmigrantes, jóvenes en su mayoría y varones , pero antes que todo  eso , se llaman Joshep , y tienen 31 años , se llaman Ahmed ,Maurice o Vincent , son cameruneses , senegaleses o marroquíes , tienen hermanas , padres, hijos , mujeres y viven un mundo donde las oportunidades son menos que mínimas , donde el peor de nuestros niveles de vida les parece un lujo , un mundo del que extraemos nuestra forma de vida , al que sangramos para tener Iphones , Tablets , diamantes o cualquier materia prima de esa tierra tan sumamente rica que es África. Las fronteras, sinónimo de muerte, de crudeza enfermiza, de odio, son fuertes para los países que explotamos , eso sí, las evaporamos para los países que nos interesan .En la unión europea no hay fronteras , ellos no son inmigrantes. Los inmigrantes son negros, hablan idiomas raros y visten ropa vistosa, los inmigrantes no tiene dinero y viene para robarnos el trabajo. Las fronteras discurren como nos enseñan que debe discurrir, si los intereses las prefieren ausentes , así se mantienen , pues son líneas imaginarias que mantienen beneficios para unos y otros ,  alienando a las personas o convirtiéndolas en ejemplares.

Parece que cuando 200 vidas desesperadas lo arriesgan todo por tener un futuro lejos de su tierra , familia , cultura , idioma y todo lo que conocen , “se están riendo de nosotros en la valla de Melilla”, un comentario muy común en los sectores mas xenófobos de la población, que parecen haber perdido cualquier sentimiento de empatía humana. Bien cierto es que no hay nada mejor que deshumanizar algo para justificarlo. Si los inmigrantes no son personas , sus muertes no son personales , convirtiéndolas en simples números en las portadas de las tiradas nacionales ,a las que prestarles el minuto de rigor ,porque la palabra muerte pesa en la frase que acabamos de leer.

Antes de que muera el inmigrante, ya lo hemos matado con la imagen que tenemos de él.             Se defienden las fronteras , por orden , seguridad , bien estar , pero eso sí ,siempre nuestra seguridad , nuestro orden , nuestro bien estar. Nosotros empobrecemos los países que fabrican la mayoría de la inmigración , los explotamos desde dentro , su mano de obra , sus recursos e incluso imponemos nuestra cultura frente a la suya. Antes de decir tan banalmente “ nos roban el trabajo” , deberíamos pensar en que les robamos nosotros a ellos. ¿Quién desea abandonar a su familia , su hogar , sus costumbres , para adentrarse en un mundo desconocido donde seguramente vivirá la marginación y el racismo?

La desesperación, el miedo , la constante imagen de la muerte puede llevarnos a las mayores locuras, desde fabricar una valla de muerte , hasta intentar saltarla. Se sueña con utopías que intenten destruir las fronteras, pero esas nunca se darán, mientras haya intereses y prejuicios de un lado y del otro. Antes que destruir las fronteras, hagámoslas inservibles. Antes que llamar a alguien inmigrante aprendamos a llamarlo persona. Antes que matar a alguien solo por una imagen preconcebida, hagamos  lo posible por dar vida a su historia en nosotros, por entenderlo. Una vez logremos esto, una vez nos humanicemos en un mundo que nos lleva por una espiral deshumanizadora, las fronteras desaparecerán por si solas.

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