Explosión en el metro de San Petersburgo

-Cristina Rodríguez-

14 personas han perdido la vida en el atentado y 45 han resultado heridas

Una explosión en el metro de San Petersburgo, ha causado la muerte a 14 personas y ha dejado 45 heridos, según la ministra de Sanidad cuando un artefacto casero, escondido en una maleta que fue abandonada en el tercer vagón de uno de los trenes, explotó entre las estaciones de Sennaya Ploshchad y Tekhnologichesky Institut, dos de las más concurridas de la segunda ciudad de Rusia.

Los servicios secretos de Kirguistán aseguran que el supuesto autor del ataque -cuya imagen fue difundida, sería un joven de la república centroasiática y nacionalizado ruso, de 22 años y que responde al nombre de Akbarzhon Djaliliv. Medios rusos señalan que está relacionado con el islamismo radical.
Anteriormente, el servicio de seguridad de Kazajistán informó también de que estaba trabajando activamente con el FSB ruso para localizar a los culpables del atentado.

Una segunda bomba
Horas después del ataque, artificieros desactivaron un segundo dispositivo explosivo, una bomba casera, según el Comité Nacional Antiterrorista (CNA), colocado en un extintor en la estación de Ploshchad Vosstania, donde se encuentra la principal estación de ferrocarril de San Petersburgo. Tenía la potencia de un kilogramo de trilita, varias veces superior a la bomba que explotó.

Aunque por el momento el CNA no descarta ninguna versión, la Fiscalía General incoó un caso penal por terrorismo después de que el presidente Vladimir Putin, que ayer se encontraba en San Petersburgo, asegurase en público que la principal hipótesis era un atentado terrorista. No pocos políticos rusos afirmaron ayer que el hecho de que el ataque coincidiese con la visita de Putin a su ciudad natal no fue casual. “El lugar y el momento de la explosión no fueron elegidos al azar. En la ciudad se encontraba el presidente, se celebra un foro de medios de comunicación y hay muchos periodistas”, declaró el jefe del comité de Defensa y Seguridad del Senado ruso, Víctor Órezov.
La bomba, cargada con metralla, provocó que las autoridades reforzasen la seguridad en el aeropuerto de Púlkovo y en el resto de la red de transportes de San Petersburgo. También en escuelas, guarderías y los lugares más concurridos. Sucedió lo mismo en Moscú, en cuyo metro dos ‘viudas negras’ de origen checheno se inmolaron en 2010 matando a más de 30 personas.

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