ESPECIAL ELECCIONES: Debate a 7 (Parte I)

-Guillermo Suárez- La semana pasada tuvo lugar el primer gran debate de esta campaña electoral, fue retransmitido por televisión española, y contó con la presencia de los portavoces de PNV, ER, PSOE, PP, Cs, UP y VOX. El debate fue muy poco fluido, en la línea de los anteriores, con constantes interrupciones por parte de las portavoces de PP y Cs especialmente, y con más ataques a los candidatos de otros partidos que propuestas.

Inicialmente, se dio a los participantes un minuto para que, según el orden de intervención establecido por sorteo, se introdujesen y hablasen de lo que creyesen conveniente. Si bien algunos de los políticos se decantaron por establecer cuáles eran para ellos los problemas que debe afrontar el futuro gobierno, tanto la portavoz de Ciudadanos como la del Partido Popular, centraron sus esfuerzos en atacar al candidato del PSOE Pedro Sánchez. A su vez, la portavoz del PSOE trató de enviar la pelota al tejado del PP, arrojando sobre ellos la culpa de la repetición de elecciones, a lo que Irene Montero, de Podemos, respondió recordando los múltiples vetos establecidos por Pedro Sánchez durante las infructuosas negociaciones con Podemos para intentar llegar a un gobierno de coalición. Por su parte, Gabriel Rufián reclamó el indulto para los políticos catalanes encarcelados, e instó al futuro gobierno a solventar los problemas políticos mediante la negociación en lugar de la judicialización, una línea similar a la del candidato del PNV, Aitor Esteban, quien reclamaba a los políticos de los principales partidos una actitud negociadora. Por su parte, Espinosa de los Monteros, candidato de VOX, se limitó a celebrar que por primera vez su partido pudiese acudir al debate electoral de la TVE.

El primer bloque del debate comprendía tanto la política territorial como la regeneración democrática, si bien el tema de Catalunya monopolizó la mayor parte del mismo. Los diferentes representantes disponían de cuatro minutos, los cuales podían emplear de la manera que estimaran oportuna. La intervención más drástica fue la del candidato de VOX, quien proponía ir más allá de la aplicación del Artículo 155 en Catalunya. Más en concreto proponía aplicar el Artículo 116, relativo a los estados de alarma, excepción y sitio, lo que supondría instaurar en Catalunya una grave restricción de libertades, similar a la que está atravesando Chile. Su otra propuesta, de carácter muy antidemocrático, sería la de ilegalizar a los partidos políticos que, aun actuando acorde a la legalidad, tuvieran por fines unos contrarios a la democracia. Inés Arrimadas, de Ciudadanos, siguió en su línea de atacar a Sánchez, aun sin aportar argumento alguno. Su intervención recordó a la de Albert Rivera en el anterior debate a cuatro, quien recriminó de manera reiterada al candidato socialista una foto en la que aparecía con el actual President de la Generalitat, Quim Torra. Sin embargo, sus ataques no eran demasiado fundados, ya que el PSOE, quien acordó con PP y Ciudadanos la aplicación del Artículo 155 en Catalunya, es bastante poco sospechoso de simpatizar con los partidos independentistas, y más tras su renuncia reciente al federalismo. Además de los continuos ataques a Pedro Sánchez, bastante infundados a mi juicio, siguió con la línea demagógica tan característica de Ciudadanos, de hablar de las revueltas de Catalunya tras la sentencia del Procés, dibujando en ellas un panorama apocalíptico, cuando simplemente se formaron algunas barricadas en algunos puntos de Barcelona y se quemaron algunos contenedores, mucho menos de lo que pasó en otras manifestaciones históricas como las de los mineros de Asturies o los astilleros de Naval-Gijón. Similar fue la línea seguida por Cayetana Álvarez-De Toledo, representante en el debate del Partido Popular, quien repetidamente preguntó a la representante del PSOE, incluso fuera de su turno de palabra, cuántas naciones consideraba que había en España, a lo que la candidata socialista rehusó contestar. De hecho, la postura de la candidata socialista fue bastante poco clara, no explicitando en momento alguno sus intenciones, y utilizando fórmulas ambiguas para referirse a España como “nación de naciones” o “país de países” sin aclarar en ningún momento las propuestas del PSOE más allá de la vuelta a una situación de constitucionalidad. Los candidatos del PNV y de Esquerra, pidieron moderación, para romper con la creciente polarización de la situación, y que se asumiese la diversidad cultural de España como algo positivo y enriquecedor. Por su parte, Irene Montero, recuperó la idea de un referéndum de independencia consensuado por ambas partes, además de una serie de medidas sobre la España vaciada.

El siguiente bloque fue el relacionado con la economía, donde cobró especial relevancia el empleo y las pensiones. El primer turno comenzó con la portavoz del PSOE, quien se centró en defender lo que ya se convirtió en un mantra de la izquierda de este país, la subida de los impuestos a los más ricos. Aunque esté de acuerdo con esta medida, no lo estoy con que esta medida se haya convertido en la panacea económica de la izquierda, ya que precisamente los ricos disponen de infinitos mecanismos para contribuir menos de lo que realmente cotizan, lo que hace necesario llevar a cabo reformas más complejas del sistema fiscal para aumentar así los ingresos del Estado. Gabriel Rufián siguió en cierta medida la línea trazada por la candidata del PSOE, aunque reclamando mayor igualdad fiscal en el interior del Estado, y propuso un mayor control sobre las empresas que dan trabajo a falsos autónomos para ahorrarse costes, y mayores ayudas a los emprendedores. Irene Montero añadió a la línea seguida por el PSOE una propuesta para exigir a los bancos comerciales de España la devolución del dinero público invertido en su rescate, además de insistir en su demanda de destinar dinero no únicamente a la reciente exhumación de Franco, sino a la reparación de las víctimas. Este fue uno de los momentos más polémicos del debate, ya que mientras la candidata de Podemos pedía reparación para las víctimas, apareció un plano dividido el portavoz de VOX riéndose de las palabras de Irene Montero. Aitor Esteban, del PNV insistió en la inestabilidad institucional del panorama político actual como un problema fundamental y previo al de la economía, además de exigir una reforma del sistema de pensiones estatal. Por su parte, el bloque de la derecha, se mostró partidario de una bajada general de impuestos. La candidata el PP por Catalunya, Cayetana Álvarez-De Toledo recriminó a Gabriel Rufián los costes derivados, tanto del Procés como de los disturbios en Catalunya, si bien según los costes estimados, no saldrían más que a apenas unos céntimos por cada ciudadano; y Espinosa de los Monteros, representante de VOX, apostó por medidas de austeridad y de recorte de gasto público, especialmente en materia de organizaciones autonómicas, como principales medidas para ajustar las cuentas del Estado.

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