ESPECIAL ELECCIONES: Analizando a VOX

-Félix Núñez- El programa electoral que Vox ha presentado para las siguientes elecciones se ha articulado en torno a cien medidas de diversa índole. El éxito que han tenido algunas de estas propuestas entre una parte de la población española es evidente a la raíz de la gran asistencia a los mítines del partido, como el del sábado en la plaza Colón, que atrajo a unas 20.000 personas.

  De cara a las elecciones legislativas del 10 de noviembre, el mediático y controvertido partido político Vox ha presentado un programa electoral que difiere relativamente poco con respecto del programa propuesto para los anteriores comicios del 28 de abril, consistente en cien propuestas, que aparecen con el título de “100 medidas para una España viva”. Con esta razonable cantidad de propuestas, nos encontramos ante un formato que pretende ser breve, claro, conciso y sintético, con el objetivo de llegar al máximo número de personas posible, y con el uso de un lenguaje estándar y asequible. Este corpus de medidas se divide en diez apartados, a saber: “España, unidad y soberanía”; “Ley electoral y transparencia”; “Inmigración”; “Defensa, seguridad y fronteras”; “Economía y recursos”; “Salud”; “Educación y cultura”; “Vida y familia”; “Libertades y justicia”; y “Europa e internacional”.

  Con respecto al primer apartado, podemos destacar puntos como los de la suspensión de la Autonomía de Cataluña y la ilegalización de partidos que “atenten contra la unidad de España” (lo cual entra en contradicción con el artículo 6 de la Constitución Española, que trata sobre la libertad de creación y ejercicio de la actividad de los partidos políticos); la supresión del Concierto Económico Vasco y del Convenio Navarro; la exigencia de devolución de Gibraltar a España; limitar la legislación autonómica; supresión de los cuerpos de policía autonómicos; establecer un sólo parlamento y un sólo gobierno en todo el territorio español; y la eliminación de la Ley de Memoria Histórica (52/2007). Al ser estas medidas de un claro carácter centralizador, Vox pretende ganarse con ellas el voto de los electores contrarios a llos pujantes nacionalismos periféricos.

  En cuanto al segundo apartado, surgen propuestas como la eliminación de cuotas para las listas electorales (no será necesario que haya un determinado porcentaje de mujeres en las listas para garantizar la paridad de género), y el establecimiento de un distrito electoral único (como en Italia o Israel), otra medida más en favor de la centralización del Estado.

  Por lo que se refiere al tercer conjunto de medidas, cabe mencionar la deportación de inmigrantes que hayan cometido delitos graves; persecución del top-manta; prestación de ayudas a países en vías de desarrollo, aunque condicionada a la disposición de dichos países a la repatriación de inmigrantes ilegales o involucrados en delitos; incapacitación de los inmigrantes ilegales para regularizar su situación y recibir ayudas; y privilegiar la integración de los inmigrantes procedentes de países con lazos culturales más estrechos con España. Se trata, pues, de unas medidas orientadas a tratar el acuciante problema de la inmigración ilegal, que llega sobre todo a través del mar Mediterráneo, y que ha generado una gran controversia en lo referente a la recepción de los mismos por los distintos países de la Unión Europea.

  En lo que respecta al cuarto apartado, podríamos señalar puntos como la prohibición de tendencias fundamentalistas del islam, como el wahabismo o el salafismo (que defiende una lectura literal del Corán y de la Sunna), lo que es contrario al principio de libertad religiosa que aparece en el artículo 16.1 de la Constitución Española; ilegalizar la financiación del islam que provenga del extranjero y obligar a la comunidad musulmana a colaborar en la  persecución de movimientos yihadistas; construir sendos muros en los límites fronterizos de Ceuta y Melilla; incrementar el presupuesto de Defensa; considerar como atentado las agresiones contra personal sanitario o docente público o privado; y eliminar el espacio Schengen (de libre circulación entre los países de la Unión Europea) para evitar la huida de criminales y la entrada de inmigrantes ilegales. En este sentido, las medidas relativas a la comunidad musulmana, que suponen una clara limitación de sus derechos y libertades, no conseguirán que Vox se granjee su apoyo electoral; y en cuanto a la eliminación del espacio Schengen, podría conducir a futuras desavenencias con los organismos de la Unión Europea.

  En referencia al quinto apartado de medidas, encontramos algunas como la creación de un Plan Hidrológico Nacional, con el objetivo de lograr una gestión eficiente del agua; un Plan de Energía, para lograr la autosuficiencia energética de España; la reindustrialización de España y recalificación de todo el suelo del territorio español como urbanizable, salvo por una debida justificación (lo que supone un gran impedimento para las medidas destinadas a paliar el cambio climático); eliminar costes para la creación de cualquier empresa; reducción del Impuesto a Sociedades en un 20%; reducción del Impuesto sobre la Renta de Personas Físicas al 20% hasta los 60.000€ al año; reducción del IBI al 50% para familias con hijos y exención del mismo para familias numerosas; eliminación de los impuestos sobre Patrimonio, Sucesiones y Donaciones, y sobre Plusvalías municipales; establecimiento de una cuota de 0€ para autónomos que no lleguen al salario mínimo interprofesional; reducción de las cotizaciones de empresas para favorecer la creación de empleo indefinido; y el establecimiento de pensiones mínimas revalorizadas sobre el coste de la vida y con derecho a acumular ahorros para complementar pensiones mínimas. Con este grupo de propuestas, Vox no sólo pretende conseguir el apoyo de las grandes empresas y fortunas (que ven reducida la presión fiscal a la que están sometidas), sino también el de la población de clase media-baja.

  Con respecto al sexto apartado, se propone la homogeneización de la Sanidad en todo el territorio español (con una tarjeta sanitaria única, etc); la inclusión de la odontología pediátrica en la Seguridad Social; suprimir intervenciones quirúrgicas de la sanidad pública “ajenas a la salud” (según afirma literalmente, como el cambio de sexo, el aborto, etc); la eliminación del acceso gratuito a sanidad pública de inmigrantes ilegales y establecimiento de un régimen de copago para los que lleven menos de diez años en España, cubriendo sólo servicios de emergencia. Con esto último, Vox manifiesta su ya expuesta disconformidad con la financiación pública de operaciones de cambio de sexo y del aborto, así como con la presencia de inmigrantes ilegales en España.

  En cuanto al séptimo conjunto de propuestas, hallamos el fomento del reconocimiento del español a nivel internacional; el carácter opcional de las lenguas cooficiales en sus respectivas Comunidades Autónomas frente al derecho a ser educado en español en todo el territorio; autorización expresa de los padres para la participación de sus hijos en actividades relacionadas con valores éticos, cívicos, etc; homogeneizar las oposiciones en todo el territorio e institucionalizar un examen de español al término de primaria, la ESO y Bachillerato; la protección de la tauromaquia y fomento del mecenazgo a nivel individual y corporativo del arte y la cultura españolas, y de las manifestaciones folclóricas del país; y la supresión de diferencias entre el campo y la ciudad. De esta forma, Vox pretende alcanzar el voto más ubicado entre los nacionalistas españoles, sobre todo el voto rural.

  Por lo que respecta al octavo apartado, dicho partido plantea derogar la Ley de Violencia de Género y sustituirla por una ley de violencia intrafamiliar, así como la supresión de organizaciones feministas subvencionadas por el Estado; la creación de un Ministerio de la Familia y la aprobación de una ley orgánica de protección de la familia natural; apoyo económico a las familias numerosas y a la natalidad, con 100€ anuales por hijo menor de edad; la “defensa de la vida en la concepción” (claramente una manifestación contra el aborto); la flexibilización de la jornada laboral para conciliar vida laboral y familiar; 180 días de baja por maternidad; un plan de integración de personas con síndrome de Down (aunque como una “condición personal”, más que una “discapacidad”, según afirma textualmente el programa); proteger la custodia compartida y prohibir los vientres de alquiler. En este sentido, Vox se posiciona hacia una orientación de defensa de la familia como base de la sociedad y en contra de prácticas menos tradicionales o tradicionalmente menos aceptadas por lo que atañe a la natalidad (el aborto y los vientres de alquiler).

  Por lo que se refiere al noveno conjunto de medidas, hallamos el fin de la financiación a partidos y sindicatos; aprobar una ley de memoria, dignidad y justicia para las víctimas del terrorismo, y de leyes contra los “okupas”; la introducción del concepto de legítima defensa para hacer uso de la fuerza proporcional para defender el propio hogar (en este sentido, cabría esperar si se determina que este concepto incluya la posibilidad de utilizar armas de fuego, en cuyo caso nos veríamos envueltos en una situación similar a la de Estados Unidos); desarticular definitivamente ETA y sus “satélites” (en alusión a partidos políticos como Bildu, muchas veces definidos por Vox como “proetarras”); eliminar la prescripción de los crímenes terroristas; “depuración” de políticos que hayan “negociado o pactado con terroristas”; imponer un mayor rigor penal contra el terrorismo (“cadena perpetua”); recuperar la soberanía de los tribunales nacionales , sin posibilidad de recurrir a organismos internacionales; supresión de privilegios penitenciarios para presos condenados por terrorismo e inmigrantes ilegales; eliminación del Tribunal Constitucional, que pasaría a ser la Sala 6 del Tribunal Supremo; supresión del Jurado; y la tipificación del delito de “despilfarro” en el Código Penal por aumentar la deuda de los españoles, exigiendo la devolución de los fondos obtenidos ilegalmente. Aquí vemos manifiesta no sólo la voluntad de reconvertir el sistema penitenciario español, que preconiza la reinserción en la sociedad del reo, en un sistema puramente punitivo, sino también una incursión del Ejecutivo en el poder judicial, que entra en contradicción con otro de sus puntos, que es la elección de los miembros del Tribunal Supremo y del Consejo General del Poder Judicial entre juristas que hayan cursado oposiciones a dichos puestos por méritos y capacidades, evitando así la introducción en esos órganos por medio de contactos políticos. Es decir, defienden una intromisión en el poder judicial a la vez que sostienen su independencia.

  Y en referencia al último apartado, Vox propone la firma de un nuevo tratado europeo, en el que España tenga un mayor peso en la toma de decisiones; la exclusividad del Estado en la elaboración de tratados internacionales (en virtud del artículo 149.1.3ª de la Constitución Española), suprimiendo así la representación internacional de municipios, provincias y regiones; reducir la presencia en agencias europeas que se inmiscuyan en la soberanía nacional; la bilateralidad de las relaciones internacionales (lo cual resultaría en una mayor dificultad a la hora de regular y pedir una rendición de cuentas respecto las actuaciones en política internacional de distintos países; y permitiría la elaboración de tratados o acuerdos secretos); abandonar los organismos internacionales cuyos intereses sean “contrarios a los de España”; crear una agencia para auxiliar a minorías cristianas amenazadas en el mundo; y elaborar un Plan Nacional de Cooperación Internacional con naciones de “tradición hispana”, para favorecer inversiones en empresas españolas y regular flujos migratorios. Muchas de estas medidas, junto a la que mencionábamos en el apartado cuarto de eliminar el espacio Schengen, podrían llevarnos en última instancia a desavenencias graves con la Unión Europea, y posiblemente, a la salida de España de la misma.

  Ciertamente, y a raíz de un profundo análisis de las ideas contenidas en su programa electoral, salta a la vista lo controvertido que puede resultar este partido político de cara a la opinión pública. Un ejemplo de esto es el hecho de que hace durante esta semana, la Junta Electoral Central ordenó a la Sociedad Estatal de Correos y Telégrafos la retención de los 900.000 sobres de propaganda electoral que Vox pretendía repartir entre el cuerpo electoral, por el hecho de que en los sobres aparecía la bandera de España, teniendo en cuenta que la Ley Electoral prohíbe el uso de símbolos nacionales con fines partidistas. Vox definió esta medida de la Junta Electoral Central como un “secuestro de la libertad de expresión”. No obstante, de manera cuasi inmediata, el Tribunal Supremo falló en su favor y permitió la distribución de los sobres, argumentando que, al no aparecer el nombre del partido sobre la imagen de la bandera de España, no se utilizó dicho símbolo con fines propagandísticos. Además, se criticó del partido el hecho de que distribuyera su propaganda electoral entre las más de 810.000 personas del cuerpo electoral que se dieron de baja en el INE del servicio de recepción de dicha mensajería, no queriendo recibirla. Para ello, Vox (que no podía recurrir al INE para obtener información de los electores a causa de sus políticas de protección de datos) recurrió a los datos recogidos para la carga impositiva del IBI (Impuesto sobre Bienes Inmuebles), en el que no se incluyen datos personales de los contribuyentes y sirve de base para el envío de propaganda electoral, al estar vinculado este gravamen a la propiedad de una vivienda.

  No obstante, la divergencia de opiniones que genera Vox no redunda en absoluto en detrimento de su popularidad, pues una nada desdeñable parte de la población española ha mostrado su apoyo a Vox. Una de las manifestaciones más claras de este respaldo ha sido el mitin convocado el sábado 26 de noviembre desde las 12:00 hasta las 13:00 horas, en la plaza Colón de Madrid, que ha convocado a alrededor de 20.000 personas, muchas de ellas con banderas de España traídas de casa (así lo pedía la formación a través de su página web y de redes sociales), que trajeron de mano en mano la mayor bandera de España que haya sido manufacturada en el mundo (21×14 metros), para ser ondeada en el centro de la plaza. En la misma, el líder de la formación, Santiago Abascal, su segundo de a bordo, Javier Ortega Smith, así como la representante de Vox en la Asamblea de Madrid, Rocío Monasterio, y su esposo y portavoz del partido en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, arremetieron verbalmente contra el desafío secesionista en Cataluña, agravado por las protestas contra la sentencia al Procès, y la Ley de Memoria Histórica, en relación a la exhumación de los restos de Franco del Valle de los Caídos. Y por lo que respecta a los asistentes, cabe mencionar el apoyo mostrado por la mayor parte de ellos hacia las ideas de Vox, reflejado en sus respuestas a las preguntas formuladas. Se podía observar una opinión generalizada de rechazo a Sánchez (llegando a afirmar que lo que Sánchez pretendía era asegurar los votos del 50% de la población catalana a favor de la independencia) y de repulsa hacia los jueces del Tribunal Supremo, por considerar dicha sentencia muy laxa. También cabía destacar la presencia de asistentes jóvenes a la manifestación (si bien algunos mostraban dudas a la hora de indicar su opinión respecto de Vox, aunque otros calificaban el discurso de Abascal como “sublime” o “convincente”). En un extremo de la plaza, se podía observar a dos manifestantes tratando de convencer acerca de sus puntos de vista a un grupo de turista extranjeros. Finalmente, la última imagen de esta jornada la proporcionaba un grupo de individuos jubilados, que hacían referencia a las “bondades” del régimen de Franco, llegando a afirmar uno de ellos, de nombre A.P. (éstas son las siglas de su nombre), que España fue la octava potencia del mundo durante los últimos quince años de la dictadura. Todo esto acompañado de gritos a coro de “¡No estáis solos!” a los efectivos desplegados en la plaza de la Policía Nacional, y de las correspondientes fotos con los agentes, que recibían con manifiesta alegría dicho apoyo. De esta forma, se observa un férreo apoyo a Vox, identificado ahora con la defensa del constitucionalismo y la lucha contra los desafíos considerados contrarios al mismo, que podría servirle de catapulta para la próximas elecciones del 10 de noviembre.            

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