Elecciones legislativas 2019 ¿Y ahora qué?

-Félix Núñez Ruiz- El escrutinio de la votación del pasado domingo 28 de abril ha concedido la mayoría simple al PSOE, el cual deberá pactar para lograr mayoría absoluta imprescindible para gobernar, mientras la tensión continúa latente tras el desplome electoral del PP y la entrada en el Congreso de Vox

Domingo, 28 de abril de 2019. Las urnas hablaron. Los ciudadanos hablaron, mostrando sus preferencias en cuanto a qué tendencia querían que les representase en el Gobierno. Así pues, concedieron la victoria a la formación liderada por Pedro Sánchez, quien obtuvo 123 escaños. Siguiéndole de cerca, el PP (Pablo Casado) alcanzó los 66 diputados, experimentando una caída considerable con respecto a su victoria previa en las elecciones generales del 26 de junio de 2016, en las que obtuvo 137 escaños. A continuación, les secundan Ciudadanos (Albert Rivera), con 57 escaños; Unidas Podemos (Pablo Iglesias), con 42 escaños; y Vox (Santiago Abascal), con 24. Finalmente, completan el espectro electoral partidos como ERC (15 escaños), JxCat (7 escaños), PNV (6 escaños) EH Bildu (4 escaños), etc.

Ante estos resultados, las reacciones de los distintos candidatos y formaciones contendientes en los comicios no se han hecho esperar. Por una parte, durante la celebración de la victoria de su partido (que incluso ha conseguido ser el partido más votado en Andalucía tras su derrota hace unos meses frente al PP), en su sede en la calle Ferraz, Pedro Sánchez ha confirmado la voluntad de sus militantes de no llegar a ningún acuerdo con Ciudadanos, aunque ha dejado entrever alguna posibilidad de entendimiento al afirmar que estaba dispuesto a hablar “con todos los partidos que respeten la Constitución”. Asimismo, ha aprovechado el momento para dirigir una

crítica a los partidos del ala derecha, como al declarar, citando textualmente, que los socialistas “hemos demostrado que podemos ganar a la reacción y a la involución”.

A su vez, Pablo Casado, que ha sufrido un terrible tropiezo a nivel electoral (recordemos que de recibir el apoyo de la gran mayoría de las provincias españolas en las elecciones de 2016, el PP ha pasado a recibir apoyo tan sólo en Lugo, Ourense, Salamanca y Ávila, perdiendo 3’6 millones de votos y 71 diputados), ha reconocido que el resultado ha sido “muy malo”. Sin embargo, ha mostrado un espíritu de recuperación al indicar que su partido va a “trabajar para recuperar ese apoyo, y liderando el espacio de centro-derecha”, liderazgo que, no obstante, parece perder progresivamente a favor de Ciudadanos. El líder de este último, Albert Rivera, ha sido contundente y ha defendido que “los líderes de la oposición van a ser los diputados de Ciudadanos” (oposición “leal a la Constitución, a la economía de mercado, a Europa…”, según el propio Rivera), puesto que aunque no hayan logrado el “sorpasso”, sí se han impuesto al PP en Cataluña, Aragón, Madrid, Baleares y Andalucía.

Por otra parte la formación de Pablo Iglesias, Unidas Podemos, ha perdido 29 diputados y dos millones de votos (además de no lograr escaño alguno en el Senado), y a pesar de que le hubiera gustado obtener “un resultado mejor”, Iglesias confía en que su formación es “imprescindible para formar que haya un gobierno de izquierda en España”, y que el número de escaños alcanzado es suficiente para, en sus propias palabras, “frenar a la extrema derecha”.

En última instancia, Santiago Abascal, líder de Vox, ha tratado de presentar una imagen de confianza y seguridad tras obtener un resultado inferior al esperado (aunque ha obtenido importantes resultados en Andalucía, Murcia y Extremadura), haciendo hincapié en que “tan sólo es el principio, Vox a venido para quedarse”, y que al obtener por vez primera representación en el Congreso, este partido tratará de constituir la “resistencia” al Gobierno.

Sin embargo, y tal como mencionamos al principio, el PSOE ha logrado únicamente la mayoría simple, y necesita alcanzar la mayoría absoluta (176 diputados) a fin de poder ejercer las funciones del Ejecutivo, para lo cual el pacto con otras formaciones parlamentarias es un requisito indispensable. Es en este punto donde surge la incertidumbre, ya que, a pesar de que desde PODEMOS se haya afirmado que esta formación es necesaria para formar un gobierno junto a PSOE, y de que el pacto con el Partido Nacionalista Vasco parezca una opción cada vez más segura, no logran alcanzar entre los tres partidos dicha mayoría, con lo cual parece necesario un pacto con los partidos nacionalistas. Se trata de un asunto que vuelve a poner sobre la mesa la cuestión independentista catalana, con los candidatos por Convergència (Jordi Sànchez) y ERC (Oriol Junqueras) en prisión y la posibilidad de que el referéndum catalán se imponga como condición estricta para formar coalición, ante lo cual difieren las declaraciones de la candidata por Junts per Catalunya, Laura Borràs, que no se ha pronunciado al respecto, y de Pere Aragonès, miembro de ERC y vicepresidente de la Generalitat, quien sostiene que la única salida para el conflicto catalán es “votar en un referéndum de autodeterminación”.

Estamos pues, y a pesar de la victoria del PSOE ,ante una situación de incertidumbre política que se desenvuelve entre el auge de la ultraderecha y el desafío soberanista en Cataluña, que continúan suponiendo un elemento de inestabilidad para el neófito gobierno, tal y como si se hallase en la misma situación que vivió la urbe de Roma hace 2.200 años: Anibal ante portas.

 

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