El Odio En Nuestro Mundo

—Soumaiya El Hamri Izdi—

El pasado 23 de Febrero la diputada mexicana Candelaria Pérez salía “contenta” del Congreso del Estado Tabasco (sureste del país) minutos antes de soltar la declaración que desataría la indignación popular “Me gustaría que no existieran los gais”. Candelaria que es miembro del partido de izquierdas Morena (Movimiento de Regeneración Nacional), añadió que estaba en contra del matrimonio homosexual y que no apoyaría ninguna legislación al respecto. Días más tarde dijo que no se refería a las personas sino que, más bien, se refería al término “gay” que ella prefiere no “utilizar” , tras esto volvió a pedir un nuevo perdón a su partido y a México, también declaró que si un nieto le saliese así, le tendría que querer.

Pero Pérez no ha sido la única que ha tenido que enfrentarse al reproche colectivo por declaraciones de este tipo, en el 2010 Emilio González Márquez, el que fue gobernador de Jalisco señaló “para mí un matrimonio es entre un hombre y una mujer, a lo otro todavía no le he perdido el asquito”. En 2013 una diputada local de Puebla, Ana María Jiménez, comentó: “Sólo debe considerarse como matrimonio aquellas relaciones en las que los integrantes sostienen relaciones sexuales mirándose a la cara”. Otro enemigo fue el clero que dejó bien claro: “La Iglesia no odia a los homosexuales, los ama, y sufre si ellos sufren, por eso se opone al matrimonio gay”, concluía en julio del año pasado la Arquidiócesis Primada de México, presidida por el cardenal Norberto Rivera.

Parece ser que por más que avanzemos, la homofobia es un aspecto que sigue muy presente en la sociedad y se manifiesta en todos los estratos sociales.

Según la definición de la RAE, homofobia es “Aversión hacia la homosexualidad o las personas homosexuales.” pero para muchos, a mi entender personas no razonables e intolerantes, es odio hacia maricones, bolleras, transexuales… y así, una larga lista de sinónimos. Sonará duro todo esto, pero es la realidad, es tan real como que Rajoy no sabe por qué la lluvia cae del cielo.

Durante muchos años la homosexualidad ha sido un tema tabú y, también, muy mal visto. Sigue estando mal salir a la calle con la persona a la que quieres, aquella persona con la que quieres pasar el resto de tu vida, la persona con la que tú has decidido estar y con la que te sientes feliz. Sigue estando mal que un niño juegue con muñecas o que una niña quiera apuntarse a futbol y jugar a juegos “de niños”. Sigue estando mal visto que una persona pueda o quiera cambiar su sexo, el caso de Alan, que revolucionó todas las redes, medios de comunicación y comunidades de España, joven catalán que se quitó la vida por culpa del acoso escolar que sufrió y ¿Por qué? Por querer ser quien realmente se sentía. Un chico.

Sinceramente, no veo diferencia entre homosexuales y heteros. Todos somos personas y queremos amor y a alguien que nos quiera y que nos cuide, da igual nuestros defectos y nuestras manías. Queremos afrontar el día a día con alguien que nos haga ver las cosas más fáciles, que nos ayude. ¿Qué más dará si es una chica o un chico? ¿Si es negro, chino o blanco? ¿Qué pasa si es cristiano, musulmán o hindú? Cada uno elige a quien quiere y cada uno tiene su gusto y su manera de ver la vida. Dejémonos de prejuicios y de criticar el libro por la portada, vivamos y dejemos a los demás vivir tranquilos.

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