EL NEGRO INICIO DE 2019

– Guille Suárez Méndez-

El pasado día 3 una mujer ha sido asesinada por su pareja en la localidad de Laredo, Cantabria. La víctima, de 26 años, fue apuñalada en torno a las 4 de la madrugada del jueves, recibiendo los servicios de emergencias del Ejecutivo regional el aviso a las 4:05. La mujer contaba además con una hija de cinco años residente en la República Dominicana, su país de origen, y no consta que hubiese efectuado ninguna denuncia previa. El autor del crimen se ha entregado a la Guardia Civil, y permanece en calabozos a la espera de juicio.

El Ayuntamiento de Laredo ha convocado una concentración de repulsa y condena por la muerte, la cual se llevó a cabo en el Consistorio, y contó con la presencia del presidente de Cantabria, la vicepresidenta de la comunidad autónoma, y el delegado del Gobierno.

A pesar de la disminución en el número de feminicidios el pasado año, las cifras siguen siendo muy preocupantes. En 2018, fueron 47 las mujeres asesinadas a manos de sus parejas o exparejas, causando además que 39 menores quedasen huérfanos como consecuencia de dichos crímenes. Desde el año en que se comenzaron a contabilizar los asesinatos machistas, 2003, el número asciende ya a 976 víctimas mortales.

El problema, además, no es tan sólo el elevado número de crímenes machistas cometidos en España, sino que debido a la frecuencia con que ocurren, terminan por ser normalizados hasta el punto en que las víctimas pasan a ser cifras entre el total de los asesinatos cometidos. Porque el problema, es que cada una de esas cifras es la vida de una persona, una historia que, desgraciadamente, terminó antes de tiempo y de manera trágica e injusta. Y más allá de las cifras de las víctimas mortales, están la de las personas de su entorno, su familia, los menores que pierden a sus madres, los amigos y amigas de la víctima, sus compañeros y compañeras, que sufren de manera indirecta la atrocidad del machismo. Otro problema es que, muchas veces, se resume de manera inconsciente el machismo como los asesinatos machistas, cuando en verdad hay muchos otros elementos que no se ven reflejados en las cifras anteriores. Porque antes de llegar al feminicidio, hay muchos otros comportamientos y tendencias que pueden llegar a pasar desapercibidos a aquellas personas que no están lo suficientemente concienciadas acerca de lo real que es la amenaza del machismo. Desde comportamientos posesivos, menosprecios, control obsesivo, amenazas a agresiones psicológicas. Muchas veces se perciben todas esas acciones como lejanas de los asesinatos machistas, olvidando así su denominador común.

Aunque cada vez exista una mayor concienciación acerca del gran problema que supone el machismo y la violencia de género, el horizonte inicial de cara a este año 2019 no parece muy esperanzador. La prontitud de este primer asesinato machista del año, así como la fuerte irrupción de partidos políticos de extrema derecha contrarios al actual pacto de Estado contra la violencia de género, aupados por unos resultados electorales sorprendentemente altos en las elecciones andaluzas, son un presagio bastante negativo de cara al año que acaba de arrancar en lo que a feminismo se refiere. Ojalá este fuese el último crimen machista. Seguramente y por desgracia, no lo vaya a ser, pero solo queda seguir luchando por la igualdad.

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