El Kilogramo Cambia

-Antonio Talavera-

Se está hablando de ello, pero quizá no te hayas enterado. El kilogramo, junto a otras medidas fundamentales, como el amperio, el kelvin y el mol, van a redefinirse en el Sistema Internacional (SI). Esto es un hecho que puede llevar a confusión y es más sencillo de lo que parece. Puedes estar tranquilo porque no vas a pesar más cuando te subas a la báscula, ni siquiera supone un cambio notable en nuestro día a día. Tampoco tendrá ningún efecto sobre la educación, el kilo seguirá siendo igual en la teoría.

Hasta ahora la referencia para estas unidades eran objetos elegidos arbitrariamente que cumplieran con la medida elegida a representar. Por ejemplo, el kilogramo se medía respecto a un cilindro hecho de una aleación platino-iridio que se encuentra en la Oficina Internacional de Pesos y Medidas, cuya sede está ubicada en Sèvres, un suburbio de París. El problema es que después de más de un siglo este peso no se ha mantenido invariable, ha perdido 50 microgramos, una cantidad que como he dicho no nos afecta, salvo que tengas que hacer medidas de extrema precisión en investigaciones de gran importancia.

Debido a esto se decidió hacer una revisión de todas estas medidas para basarlas en una constante que se mantenga a lo largo del tiempo, como ya ocurre con el metro, estando este definido como una fracción de la velocidad de la luz. En este caso el kilogramo está definido por la constante de Planck ([h], un constante invariable en la naturaleza).

Esto no es ninguna revolución científica, pero tampoco es algo que menospreciar. La nueva definición del kilogramo permitirá las realizaciones prácticas reproducibles en cualquier tiempo y lugar. A partir de ahora se seguirán haciendo experimentos para reducir al máximo el error en la constante de Planck, aunque de momento tan solo es de 2 × 10 -8, un error aceptado en los estándares internacionales.

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