El despertar de Rusia

-Guille Suárez-

La escalada de tensión entre Rusia y Ucrania plantea un conflicto geopolítico de una dimensión nunca vista en Europa tras las guerras de los Balcanes. A su vez, el desarrollo de toda una nueva familia de armas nucleares, vulnerando así los tratados internacionales establecidos en la última fase de la Guerra Fría, ponen a Rusia en el foco de un conflicto geopolítico de alcance mundial.

Desde la desintegración de la Unión Soviética en 1991, las fronteras rusas habían permanecido invariables hasta la anexión de la península de Crimea en 2014. Posteriormente, se enviaron tropas desde el Kremlin a las regiones ucranias de Donetsk y Lugansk con el fin de apoyar a las milicias rebeldes prorrusas, en lo que parece un nuevo brote de expansionismo territorial. La tensión entre ambos países se disparó el mes pasado, cuando una flota rusa atacó a un grupo de barcos militares que se encontraban atravesando el estrecho de Kerch durante unas maniobras, causando varios heridos y apresando posteriormente a todos sus ocupantes. Como justificación a este ataque, Rusia esgrime que las naves ucranias se adentraron en aguas que Rusia considera suyas tras la anexión de Crimea, y tras el incidente, aumentó la presencia de navíos militares en el estrecho, estableciendo así un intenso control sobre los barcos ucranios que intentan atravesarlo, produciéndose así un intenso bloqueo a los puertos del norte de Ucrania, que han visto disminuir drásticamente el tráfico de naves.

La respuesta por parte de Ucrania ha sido inicialmente la declaración de la ley marcial en diez regiones de Ucrania: las fronterizas con Rusia (incluyendo Donetsk y Lugansk), las ubicadas en la costa del mar Negro, y las fronterizas con la región moldava del Transdniéster de carácter marcadamente prorruso. Si bien la duración de dicha medida inicialmente estaba fijada en 60 días, se redujeron a 30 debido a la disparidad de opiniones en el parlamento acerca de la misma, unido al deseo de evitar que pudiese alterar los próximos comicios que se celebrarán en el país. La segunda medida establece una prohibición para entrar en territorio ucranio a todos los varones rusos en edad de servicio militar (entre 16 y 60 años), a fin de evitar la entrada en el país de ejércitos rusos encubliertos; la cual generó un profundo descontento en la administración rusa, si bien descartó establecer alguna ley similar. Además, se anunciaron controles más intensos a todos aquellos rusos que residen en Ucrania, los cuales serán aún más exhaustivos en las diez regiones bajo ley marcial.

Al conflicto con Ucrania se le suma a Rusia las amenazas por parte de los países integrantes de la OTAN debido a las infracciones cometidas en el desarrollo de una nueva familia de armas nucleares que vulneran todos los tratados sobre armamento establecidos durante las etapas finales de la Guerra Fría. Los nuevos misiles rusos se caracterizan por su portabilidad, su facilidad para ser ocultados, y su escaso margen de detección, que reduce el tiempo desde que el proyectil es detectado hasta su impacto a un lapso de menos de diez minutos. Respecto al alcance, el nuevo proyectil podría alcanzar las capitales europeas. Tras las amenazas de Donald J. Trump de romper el acuerdo sobre armas nucleares, se le dio a Rusia un plazo de 60 días para cambiar las condiciones de forma que se ajusten al marco establecido, cosa que de momento parece improbable. A su vez, la OTAN ha iniciado una serie de maniobras conjuntas en territorio escandinavo, tanto terrestres como marítimas y aéreas; al mismo tiempo que su secretario general, Stoltenberg, afirmaba que “La OTAN no busca la confrontación, pero está lista para defender a sus aliados”.

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