El colectivo LGTB y la moda

-Miguel Raya Erdozáin-

Uno de los mayores tópicos que se tienen acerca del colectivo LGTBI es que los gays tienen un ojo innato para la moda, un detector de tendencias que hace que todos ellos vistan bien y sean objeto de admiración por parte de las mujeres heterosexuales que quieren tener a un amigo así para poder ir de tiendas para que puedan decirle qué les queda bien y qué no basándose en su infalible criterio.

Sin embargo, esto no es aplicable a todos ni mucho menos, pero lo que sí es indubitable es que el colectivo LGTBI ha influenciado la moda y tiene un papel muy importante en la misma, seguramente con una influencia mucho mayor que la que haya sido causada por cualquier otro grupo social, siendo siempre conscientes de que la ropa afectaba en la percepción que la sociedad. tenían sobre ellos.

En la Edad Moderna/ Contemporánea, los gays utilizaban la moda como distintivos y códigos secretos para poder identificar personas de su misma condición aun sin levantar sospechas sobre sus preferencias sexuales ya que eran perseguidos y vivían su vida de forma clandestina.

Una de las formas más tempranas en las que gays y lesbianas a través de la moda expresaban su condición sexual era mediante el travestismo o “cross-dressing”.

En el siglo XVIII aparecieron en Londres las primeras “molly houses” (casa de maricas) que eran unos lugares de reunión en los que hombres homosexuales y transgéneros podían conocerse, reunirse e incluso encontrar pareja. Dichos lugares son los precursores de los bares gays modernos y se encontraban en la mayoría de las ciudades británicas de tamaño considerable. Los asistentes debían ser cautelosos ya que la homosexualidad estaba castigada por la ley de sodomía y la pena era la muerte en la horca.

Muchos de los hombres que asistían se travestían usando ropas típicas femeninas de la época, tales como enaguas, pañuelos en la cabeza, zapatos finos con cordones, máscaras y otros vestían como criadas de leche o pastoras. La molly house más famosa fue Mother Clap en Londres.

Los hombres homosexuales continuaron travistiéndose a lo largo del siglo XIX.

En la primera mitad del siglo XX destacan celebraciones que servían de lugar seguro de reunión y que marcaron el inicio de la cultura drag queen a nivel mundial. Uno de las drag queens más conocidas fue Charles Pierce en los cincuenta, así como Divine o actualmente Rupaul.

Por el contrario también existían hombres que no utilizaban el travestismo como forma de atraer a otros hombres si no que optaban por una apariencia más femenina. Los hombres que seguían esta corriente estilística llevaban las dejas depiladas, colorete, los ojos maquillados, tacones de mujer, o el pelo rubio teñido.

Las mujeres lesbianas también al igual que los gays optaban por el travestismo como forma de expresar su condición sexual así como una forma de protestar por los roles de género y la situación de la mujer en una sociedad patriarcal. Algunas incluso se hacían pasar por hombres para que su vida profesional fuera tomada en serio, como es el caso de la escritora George Sand o la pintora Rosa Bonheur. El estilismo consistía esencialmente en el uso de cuello de ala, monóculo y chaquetas de hombre y en algunos casos sombrero. Estrellas de cine como Greta Garbo o Marlene Dietrich llevaban por ejemplo ropa de hombre tanto dentro como fuera de la pantalla.

Sin embargo no todas las lesbianas optaban por la masculinización de su estética, y muchas seguían llevando el atuendo típicamente femenino.

En América, el travestismo estaba prohibido tanto para hombres como para mujers, y ambos se les obligaba a llevar tres prendas al menos que correspondiesen a su sexo.

Debido a la exhaustiva persecución que sufrían muchos utilizaban códigos de vestimenta y símbolos o accesorios para identificarse entre ellos. Uno de los primeros signos es el clavel verde que introdujo por primera vez en 1890 Oscar Wilde. De hecho, el color verde se suele asociar a algunas asociaciones gay de la época así como a lo afeminado.

Otros distintivos de los hombres gays eran las corbatas rojas y los zapatos de antes mientras que los de las lesbianas eran corbatas y gemelos, pelo corto y el color violeta.

En los años 60 y 70, cansados de usar la moda como forma de pasar desapercibidos en una sociedad mayoritariamente heterosexual optaron por un estilo en el que se celebrara la figura masculina así como los estilos más relevante como podrían ser el estilo “lumberkack” o el “cowboy” así como el uso de botas, Levi’s ajustados, el pelo corto y bigotes.

Algunos incluso desarrollaron sus preferencias sexuales mediante la práctica del sadomasoquismo que dio lugar a la aparición de una vestimenta característica basada generalmente en el uso de prendas de cuero.

En el caso femenino, en los años 50 y 60 los pantalones comenzaron a ser usado de forma habitual entre las mujeres. Rápidamente la androginia se convirtió en algo clave para entender la moda y se buscaban tanto hombres con apariencia femenina como mujeres con apariencia masculina, siendo esto una de las características más importantes del mundo de la moda en la actualidad ya que se tiende a buscar modelos con una apariencia andrógena.

El creciente feminismo se opuso a la moda que forzaba el feminismo y debido a esto surgieron prendas como los zapatos planos, pantalones anchos, piernas no depiladas y no usar maquillaje como protesta de que las mujeres no se visten para los hombres.

Los años 80 y 90 supusieron una nueva diversificación de estilos dentro del colectivo. También supuso un gran cambio la aparición del pintalabios, que muchas lesbianas usaban y que las más escépticas criticaban porque consideraban que se escondían aquellas que lo utilizaban bajo la mano de la heterosexualidad.

A lo largo del siglo XX, la mayoría de los grandes diseñadores eran homosexuales o bien bisexuales y se veían obligados a llevar su vida de forma oculta. Entre ellos figuras como Christian Dior, Cristóbal Balenciaga, Yves Saint Laurent, Norman Hartnell, Halston, Rudi Gernreich, Calvin Klein y Gianni Versace.

Estos diseñadores aparecieron también a medida que las concepciones tradicionales se iban quedando atrás, ya que tenían ideas innovadoras sobre telas, patronaje o estilo que rapidamente se introdujeron en los attelieres más importantes.

Así pues, queda claro que a lo largo de la historia el colectivo LGTBI y la moda han tenido una relación innegable en la que no sería posible entender el desarrollo de alguna de las partes sin hablar de ambas en su conjunto.

 

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