El Bayclard Card Center en una velada explosiva

-María Oyanguren-

El pasado Martes 15 de Noviembre el Bayclard Card Center tuvo el honor de presenciar el concierto del grupo australiano The Cat Empire en su último concierto en España. La banda formada en 1999 está escalando cada vez más en las listas de éxitos del panorama musical en géneros como el ska, jazz, funk y rock. Con un sonido fresco, moderno y muy atrevido seguro que no te dejará indiferente.

El concierto que tuvo lugar en el Bayclard Card Center comenzó con los teloneros a las 19:30 de la tarde. Estos fueron Tinpan Orange también grupo australiano de Indie Folk. Al principio el estadio estaba bastante vacío pero según iba avanzando la tarde se iba llenando más y más, y gracias a haber llegado pronto, tuvimos la ventaja de poder ver ambos conciertos desde una posición privilegiada.

Tinpan Orange, a pesar de ser poco conocidos, tuvieron una gran acogida entre el público, que rondaba entre las edades de 21 y 30 años, algo que nos sorprendió ya que esperábamos un público algo más joven. Tocaron varios temas suaves y la gente bailó lo justo pero lo aplaudió mucho.

Duró al rededor de una hora y ya llegó el tan esperado momento de escuchar a nuestros chicos de The Cat Empire. La verdad es que era un concierto que prometía bastante y, sin lugar a dudas, superaron con creces las expectativas. Comenzaron algo suave, con una de sus canciones menos conocidas y nada más terminar, sin darnos tiempo a asimilarlo, arrancaron con Brighter than gold, uno de sus mayores éxitos. La música ska ya invita a bailar y dar saltos, pero ellos trasladaron esto a otro nivel. El ambiente en la sala despertó de una manera asombrosa, todo el mundo saltaba y cantaba. La voz principal, Harry James Angus, se subía continuamente al podio en el que se encontraba el batería y saltaba al escenario cada vez que rompía la canción, fue un comienzo memorable.

Según avanzaba el concierto pudimos darnos cuenta de dos cosas muy importantes: la primera era que cada par de canciones, el final se transformaba en un solo. Una vez le tocó al batería, otra vez a las trompetas, al piano, la mesa de mezclas… Fue algo que en mi opinión, dota de cercanía al grupo ya que no sólo se centraron en la voz o la guitarra como es más común sino que todos los miembros pudieron lucir sus habilidades y todos pudimos apreciarlas; la segunda era la cantidad de energía que fluía en el escenario, daba la sensación de que fuera el último concierto que iban a realizar en la vida por la fuerza con la que tocaban, no se cansaban. Fue un concierto realmente largo, pero en absoluto aburrido.

Ya estaba llegando el final del concierto cuando comenzaron a tocar uno tras otro sus temas más importantes finalizando con Two Shoes y Bulls, los que pusieron la guinda a la noche perfecta que habíamos pasado… o no.

Salieron del escenario y el público era inamovible, coreando ‘otra más, otra más’ y estribillos de Bulls, conseguimos que volvieran. En primer lugar el pianista hizo un solo que fue encadenando con los otros integrantes y sus respectivos instrumentos hasta llegar a completar la canción. Fue el mejor bis que se ha visto. Tocaron nada más y nada menos que tres canciones más con sus respectivos alargamientos de final de canción. Volvieron a marcharse y, el público, no contento de ese bis, pidió otro mas. Y sí, volvieron a salir. Esta vez tocaron Still Young con los niveles de energía a la altura del cielo y destacando la estrofa en castellano que tiene esta canción y ya el publico se dio por satisfecho.

Recuerdo los pocos que se formaban, la gente coreando, cantando, bailando y gritando tan felices que contagiaban. Desde luego que fue un concierto para recordar, y espero que se vuelva a repetir.

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