El balonmano toma el mayor

— SIMÓN ACUÑA —

Nuevo curso y nueva oportunidad de defender el color verde del Europa en los deportes. Después de la marcha de Paco, aunque fuese solamente teórica, me tocó asumir las riendas de la sección de balonmano del colegio, toda una nueva experiencia y responsabilidad. También he de decir que el hecho de que Paco siguiese ligado al balonmano del Europa y compartir cargo con él, hizo más llevadero entrenar a ambos equipos, además de permitirme jugar encuentros sin preocuparme por la dirección del equipo.

image_5A principios de curso, Paco y yo nos ilusionamos con la llegada de nueva sangre a los equipos de balonmano: el equipo masculino seguía contando con nuevos adeptos que querían probar este deporte poco secundado en la liga colegial, mientras que el equipo femenino desbordaba por la incorporación de chicas que buscaban huir de los deportes típicos femeninos, algo insólito en la historia del balonmano femenino del Europa. Puede que el hecho de realizar un par de entrenamientos obligatorios en plena integración haya despertado el interés del colegio por este gran deporte o quizá la típica idea que surge al llegar a la universidad de probar suerte en una nueva disciplina deportiva. Hasta puede que el éxito internacional reciente de nuestros combinados nacionales haya tenido algo que ver, quién sabe. El caso es que el balonmano del Europa contaba con dos equipos cuyas filas se engrosaron considerablemente este nuevo curso.

Tras la ilusión otoñal despertada en Paco y en mí, comenzamos a imponer una rutina de entrenamientos para inculcar en los nuevos integrantes del equipo las bases balonmanísticas y seguir mejorando las de aquellos que continuaban del pasado año. El equipo masculino, pese a las importantes bajas, soñaba con emular los logros alcanzados el curso pasado por el balonmano masculino, que llegó a disputar unas meritorias semifinales. Las féminas, por su parte, buscaban alcanzar el pase a la siguiente ronda del torneo por primera vez en mucho tiempo.

Llegó noviembre y las chicas tuvieron la oportunidad para demostrar su compromiso y dedicación de los entrenamientos con el inicio del campeonato. En aquel primer encuentro con el Johnny, las chicas lucieron un lustroso juego que no correspondió con el resultado, quizás por la falta de experiencia en la dinámica de los partidos, que se saldó con una derrota que en un futuro supondría la imposibilidad de acceder a la siguiente ronda. El siguiente encuentro  fue una agónica victoria contra el Mara, siendo  únicamente posible el pase a siguiente ronda venciendo el próximo partido contra el Marqués, actual campeón del torneo. Pese a la teórica superioridad del Marqués, las chicas plantaron cara en un reñido encuentro, pero no pudimos lograr la victoria final a pesar de llegar por delante en el marcador al descanso.

Por su parte, el equipo masculino tuvo que esperar hasta inicios de Enero para disputar su primer encuentro oficial debido a que el Sepi no se presentó a su primer partido, aunque los chicos tuvieron una primera toma de contacto tras jugar dos amistosos. Ya en enero, el equipo disputó un igualado encuentro con el Aquinas que terminó con una derrota por la mínima, dinamitando nuestras opciones de pasar a la siguiente fase. En el posterior partido contra el Covarrubias, que cuenta con un equipo aspirante al título, los chicos mejoraron su juego, pero no fue posible alcanzar la victoria. Ya apeado de la siguiente fase, el equipo masculino jugó su último encuentro con el San Pablo que, una vez más, terminó con derrota por parte del Europa.

image_10De esta forma, terminaron nuestras aspiraciones de llegar lejos con los dos equipos. Pese a no lograr el pase a siguiente ronda con ninguno de ellos, puedo decir que fue todo un placer formar parte de los dos equipos, ya fuese como entrenador o bien como jugador. Más allá de las victorias o derrotas cosechadas  por el equipo, me quedo sobre todo con vuestro compromiso, dedicación y entrega. Cierto es que jugar eliminatorias con un equipo colegial es toda una experiencia que une mucho más al equipo y se disfruta muchísimo más que un partido jugado en una fría tarde invernal sin afición colegial, pero el caso es que formar parte de un equipo colegial que se compromete y se divierte, crea más si cabe, un sentimiento de unión entre colegiales. Y si además, formas parte de un equipo de un deporte que disfrutas, mejor.

Así pues, espero que aquellos que hayan formado parte del equipo hayan disfrutado del balonmano tanto como yo. Sé que a nadie le gusta entrenar una tarde fría y ventosa o practicar hasta el aburrimiento ejercicios básicos de juego que son la forma de mejorar, pero tanto Paco como yo hemos intentado enseñaros lo mejor que hemos podido y de la forma más amena posible hasta donde nuestros conocimientos y habilidades balonmanísticas alcanzan.

Aprovecho también estas líneas para decir que esperamos seguir entrenando a ambos equipos, siempre que mostréis dispuestos. El equipo femenino con vistas a disputar algún amistoso programado en el futuro y el equipo masculino con el objetivo de dar que hablar en el torneo del Marqués.

Deja un comentario