Drogas En Manila

-Carla Valverde- Filipinas, ese paraíso natural en el que nos han vendido lugares maravillosos donde hacerse las mejores fotos, barato y supuestamente con los habitantes honestos y buenos anfitriones. Pero, qué esconde realmente el país?  En esta ocasión, hablaré sobre las drogas en Filipinas, y donde más fuertemente encontramos el problema es Manila, su capital.

Fue en 2016 cuando salió elegido su presidente actual, Rodrigo Duterte. Informes psicológicos que se le han hecho han demostrado que padece un desorden de personalidad narcisista, con tendencias agresivas, entre las que incluimos la de atribuirse privilegios que se cree merecer, como el de quitar el derecho a la vida, en este caso. Ya en su programa político hacia la presidencia, el filipino anunciaba la atroz ‘guerra contra las drogas’ que está llevando a cabo. En varias ocasiones se ha referido al Holocausto nazi como analogía de su propia guerra, consistente en matar a todo aquel que tenga lazos con las drogas: consumo, narcotráfico…

Así, desde el 30 de junio del 2016, aproximan la cifra de muertes por drogas en unas 7000, llevadas a cabo tanto por la policía como por los llamados ‘escuadrones de la muerte’. Estos últimos, actúan fuera de la ley y bajo las órdenes del presidente.

Personalmente, me resultan abrumadoras dos cosas: el apoyo popular que el presidente tiene, y la respuesta internacional ante este tipo de políticas (es decir, ninguna).

Como ya hemos dicho, el presidente ya anunciaba que iba a llevar a cabo esta política durante su campaña, consiguiendo finalmente una victoria aplastante de 16 millones de votos. Respaldado todo bajo un discurso populista que ha convencido a las clases más bajas, quienes pretendían un cambio revolucionario ante gobiernos anteriores y la corrupción, el presidente no ha bajado casi en el índice de popularidad.

En la oposición se encuentran varios grupos civiles y organizaciones humanitarias, así como la iglesia, que apelan en favor de los derechos humanos, sin conseguir ni la fuerza, ni el apoyo que necesitan. En Filipinas, o dejas las drogas, o mueres.

Asociaciones como Amnistía Internacional, así como organizaciones como la ONU han condenado este régimen y a Duterte, por atentar contra los derechos humanos. Las repercusiones en cambio tienen valor cero, son nulas, el presidente sigue inmune y le encontramos manteniendo conversaciones de apoyo con el presidente Donald Trump.

Así que, nos preguntamos: Cuantas muertes tienen que darse para que exista una respuesta internacional a estos delitos?

Deja un comentario