Desmembrando un Clásico: Eraserhead.

—Juan Contera Miranda—

ERASERHEAD. DAVID LYNCH, 1977.

Eraserhead, la primera producción cinematográfica llevada a cabo por David Lynch, es en la actualidad una película de culto y todo un exponente del surrealismo y el expresionismo que se produjo en el cine vanguardista y marginal de la década de los setenta en Hollywood. Tras haber visto esta obra maestra ocho veces seguidas en pos de dar una explicación a los muchos aspectos que para el espectador medio pueden parecer confusos, extraños y carentes de sentido, he decidido convertir esta producción en sujeto de mi análisis.
AVISO: Trataré de no hacer ningún spoiler de los puntos clave de la película, pero recomiendo un visionado previo a la lectura de este artículo para poder entender, valorar y espero compartir la interpretación que a lo largo de las siguientes líneas se expondrá. Además, cabe señalar que este es un análisis totalmente subjetivo pues la película en sí es muy abierta, por lo que la verdad absoluta en lo que al filme respecta solo la tiene el propio David Lynch y su equipo de rodaje, así que cualquier comentario que enriquezca la presente interpretación o difiera de ella, no solo será bien recibido en la caja de comentarios, sino que será de agradecer para, de algún modo, conseguir llegar a un análisis más sólido, válido y absoluto.

 

SINOPSIS
El hilo argumental del filme podría resumirse en que Henry, un introvertido y asustadizo joven que trabaja en una imprenta, es invitado por su novia, Mary, a cenar con sus padres. A lo largo de la velada le es comunicado que Mary ha dado a luz a un bebé anómalo y prematuro, viéndose así obligado a casarse y vivir con ella. A partir de este punto, la historia derivará en un compendio de situaciones cada vez más surrealistas y oníricas hasta llegar a un trágico pero revelador final.
ESTRUCTURA
La estructura narrativa de la historia se divide en cuatro distinguidas partes: la simbólica secuencia inicial; la introducción del protagonista y sus problemas; la asunción de estos problemas; y una última parte más onírica y surrealista en la que se incluye el fatal desenlace.
ANÁLISIS E INTERPRETACIÓN
En primer lugar, he de advertir que, por cuestiones de extensión, no se podrá incidir en el significado alegórico de cada una de las escenas y secuencias del filme, así que la interpretación se centrará en las escenas más representativas de lo que, a mi parecer, Lynch quiere trasmitir con su rodaje.

La película comienza mostrando, de un modo un tanto ambiguo, cómo un ser desfigurado que podría representar a DiosEraserhead (18) contempla a nuestro desgraciado personaje mientras que, accionando un juego de palancas, desposee a este de algo que podría ser interpretado como su alma, es decir, de su libertad para poder decidir sobre su vida y su destino. Sin embargo, este enigmático ser también puede ser interpretado como la viva representación del capitalismo, asemejándolo a una divinidad y con un efecto alienador sobre el hombre, por el cual desprovee a este de su capacidad de decisión y autogestión.

Al finalizar esta confusa secuencia inicial comienza el hilo narrativo, donde se nos presenta al joven Henry caminando en dirección a su piso a través de unos suburbios desérticos y solitarios, rodeado de decadentes calles y ruinosos edificios. Este entorno es sobre el que la trama va a girar, lo que produce en el espectador un sentimiento de rechazo acrecentado por la imagen en blanco y negro, la envolvente y desagradable banda sonora y la sombría iluminación empleada. Este ambiente silencioso e inactivo se ve contrastado por la brillante luz procedente de las fábricas, lo cual permite intuir que estas permanecen en una eterna actividad en la que los trabajadores, esclavos de su trabajo, se encuentran encerrados la mayor parte el día.
Tras pisar un desafortunado charco –lo que augura la mala suerte del personaje-, Henry llega a al vestíbulo de su edificio –cuyo suelo, como detalle curioso, muestra un tapiz idéntico al que se ve en la logia negra de la serie Twin Peaks, también de David Lynch-. Tras subir a un desgastado ascensor, llega a un austero y pequeño piso propio del bajo nivel adquisitivo del proletariado de una zona industrial como aquella. Dicha vivienda posee, además, ciertas particularidades representativas de la situación que vive Henry, tales como su escasa luz –el personaje necesita encender hasta dos lámparas para ver su habitación mínimamente iluminada-; o la única ventana del piso, que está tapada por ladrillos, lo cual es la razón de la escasez de luz y lo que simboliza la opresión y el aislamiento del mundo que la alienación que sufre le produce.
Una vez el personaje ha limpiado su embarrado calzado, se dirige hacia la casa de Mary para cenar con sus padres, a los cuales aún no conoce. Esta vivienda es diferente a la de Henry en tanto que es un chalet y no un piso, aunque el tono decadente e industrial se mantiene. Al entrar en ella, el personaje se somete a un tenso y seco examen en forma de diálogo por parte de su suegra, la cual representa a una clase burguesa que pretende controlar todo lo que ocurre a su alrededor. Esta posible interpretación parece tomar más forma en la escena en la que a la hora de preparar la ensalada, la suegra de Henry manipula los brazos de una inmóvil anciana que se encuentra a su lado y, tras este forzoso trabajo, le introduce en la boca un cigarro y se lo enciende. De esta forma, Lynch evoca las costumbres del proletariado durante la Revolución Industrial, cuando los trabajadores de las fábricas aprovechaban, en sus escasos tiempos de descanso, para fumar y evadirse durante unos minutos del agotamiento fruto de la explotación laboral que sufrían. Por otro lado, se nos presenta también al padre de Mary, un antiguo trabajador de una fábrica de tuberías cuyo estado mental roza la enajenación, simbolizando así la enajenación que el proletariado sufría en las fábricas durante la Revolución Industrial. De este modo, Lynch realiza una sutil crítica a la situación de la clase burguesa y la clase obrera de un siglo atrás –de ahí que ambas clases sean representadas por generaciones anteriores a las del protagonista-. Finalmente, este episodio concluye con la noticia –ya avecinada por la perra amamantando a sus cachorros- que Mary ha quedado accidentalmente embarazada y que Henry deberá casarse con ella y cumplir con su responsabilidad como padre.
dTmCZCon un inquietante fundido a negro, transcurre una pequeña elipsis que nos sitúa en el piso de Henry, donde vemos a Mary y una monstruosa e inhumana criatura que parece ser el bebé. Pese a su grotesca apariencia y su deformidad, sus padres no notan nada raro en él, lo que representa a la nueva generación del mundo, de carácter nihilista, que ha perdido su humanidad, su racionalidad y el sentido de su vida; aunque también puede interpretarse como la generación que nace con el capitalismo, una generación aterradoramente deshumanizada. El bebé, por tanto, simboliza la crítica situación de la generación posmoderna, que es diferente a todo lo anterior pero que es tratado como si no lo fuese. Asimismo, podemos ver también cómo la madre de la criatura primero evita oír el continuo llanto del bebé y, llegado a un determinado punto, comienza a sufrir y a ponerse nerviosa y a preocuparse no por su hijo sino por ella misma y, tras intentar infructuosamente callarle, acaba huyendo –tenía la maleta ya hecha antes de irse, lo que indica premeditación-, y es en ese momento cuando el bebé deja de llorar. Se podría decir que Mary y el gemido de su hijo simbolizan la sociedad frente al posmodernismo, ya que, pese a que el posmodernismo es un producto histórico-social, la sociedad pretende primero evitarlo, luego silenciarlo y, finalmente, desiste de su objetivo. También podría decirse que Mary representa, con su huida, al Estado y su desaparición, que es lo que pensadores como Marx o Bakunin, desde diferentes ópticas, pretendían. Profundizando en esta interpretación alternativa, se aprecia en la alegoría de la secuencia cómo el Estado, ante la revolución obrera –representada por el bebé-, intenta primero ignorarla, después neutralizarla y, al final, se ve obligado a desaparecer, apareciendo la tranquilidad, la armonía y la felicidad que produce el cese del llanto que el bebé había mantenido durante toda la secuencia.
A partir de este punto, la película se torna mucho más onírica, con una frenética sucesión de paranoias y ensoñaciones de head kidHenry, destacando una escena –fruto de la locura del protagonista- en la que Henry pierde, literalmente, la cabeza. Tras este suceso, vemos su cabeza decapitada situada en medio de la carretera, y cómo un niño pobre la recoge y huye con ella hacia un local de compra-venta de objetos. Al entrar en este local, el dependiente, sorprendido ante tan grotesca imagen, llama rápidamente a su jefe, un acaudalado propietario burgués. Este obliga, pese a las excepcionales circunstancias, al dependiente a seguir trabajando e inmediatamente conduce al niño hacia una estancia similar a una pequeña fábrica. En esta, el burgués consulta con un técnico y acaba comprando por unos dólares la cabeza para destinar su cerebro, como materia prima, a la fabricación y producción de lapiceros con borrador –de donde proviene el título de la película: Eraserhead, en castellano Cabeza borradora-, simbolizando así lo poco que valen para los empresarios las ideas, pensamientos y emociones de sus trabajadores. Con esta vanguardista secuencia, David Lynch elabora una cruda y feroz crítica al capitalismo –posiblemente la más clara detracción de la economía capitalista de la película-, describiéndolo como un sistema que permite y provoca un ambiente de opresión y dominación por parte de los burgueses hacia los trabajadores, y donde se aplica la racionalidad máxima hasta en el propio ser humano, el cual es tan solo una mercancía cuantificable y con un valor económico determinhead kid 2ado; el trabajador es utilizado por los que controlan los medios de producción para producir objetos y obtener la mayor rentabilidad posible, siendo contemplado como un número, una cifra, y no como un ser humano.
Finalmente, la película alcanza el súmmum cerrando el círculo que la secuencia inicial había inaugurado.

 
CONCLUSIÓN
En definitiva, esta obra se trata de una película tan vanguardista como crítica, pues plantea un desolado y destruido entorno sumido en la miseria; contiene una gran detracción del capitalismo; plantea algunas escenas cuyo sentido reside en la estética y no en la racionalidad; cuestiona la idea de Dios; se aprecia un continuo nihilismo en el desarrollo psicológico de los personajes; y la evolución del protagonista es únicamente interior y mental, pues en su exterior todo permanece igual, incluso su peinado y vestimenta. Por todo esto, David Lynch nos muestra en Eraserhead, mediante el simbolismo y la metáfora, los aspectos más característicos del posmodernismo y sus efectos sobre el hombre y su entorno de un modo elegante, surrealista y sórdido que nos sumerge de lleno en una anómala historia que, pese a su onirismo, nos resulta tan estremecedora como reveladora y nos permite reflexionar sobre el declive que nuestro mundo está sufriendo.

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