Dave Gibbons: El dibujante que lo cambió todo

-Máximo Simancas-

Sin dibujantes, el cómic no existiría. Parece una afirmación un tanto redundante, pero muchas veces se tiende a obviar a estos artistas cuando se habla de un tebeo que alcanza grandes cotas de popularidad. Quizás se deba a que la prensa generalista está acostumbrada a tratar con novelas, en las que solo hay un escritor, pero existe una creencia muy extendida que sostiene que el dibujante en una historieta es intercambiable, cuando no directamente desechable para un autor que debería abandonar este arte parcialmente pictórico y centrarse en proyectos más serios.

Dave Gibbons ha sufrido este ostracismo en el caso de Watchmen, su obra maestra: aunque el cómic es alabado por el guión del brillante Alan Moore, poco se habla de la atmósfera sórdida y realista que crea el dibujante. A pesar de esto, el artista se ha labrado una prestigiosa carrera en el mundo del cómic: su trayectoria no es demasiado prolífica, pero sí muy apreciada entre sus crecientes admiradores.

Por esto, y por sus indispensables aportaciones al medio, acudirá al 35 Salón del Cómic de Barcelona, acto en el que acudirá junto a otras personalidades como Gene Ha o Mitch Gerards. Aprovechamos esta ocasión para realizar un repaso por sus obras más importantes y recalcar su importancia en esta disciplina artística que parece estar viviendo un momento de nueva popularidad.

Comenzó su andadura en el cómic dibujando tiras underground de poco calado, aunque en las que se pueden ver rasgos del artista en el que acabaría convirtiéndose. Participó desde el primer número en la revista 2000 AD, un hito del cómic británico. Es importante señalar que, a pesar de sus colaboraciones puntuales con DC Comics, el artista realizó gran cantidad de trabajos para esta antología de ciencia ficción en la que se trataban temas más adultos que en la historieta americana. Dibujó las primeras entregas de la historia Harlem Heroes, una sátira sobre el mundo del deporte, y ayudó a cimentar la popularidad de una mítica publicación que ha sido la lanzadera de grandes artistas como Garth Ennis o el propio Alan Moore, con el que Gibbons acabaría colaborando. Hoy en día, podemos decir que el cómic británico no sería el mismo sin esos autores locos que decidieron dejar de escribir tebeos para niños y empezar a hacer el gamberro con sus descabelladas y violentas historias.

Máximo Simancas: Tras una serie de trabajos en DC Comics‚ recibiría el encargo de realizar el tebeo que le daría fama internacional. Se trata de Watchmen‚ realizado junto a Alan Moore‚ revolucionario no solo por su madura historia sino por la maestría con la que ambos manejaron el lenguaje del cómic. Aunque esta obra maestra no habría sido posible sin el guión de Moore‚ Gibbons captó con un detalle impresionante las complejas indicaciones del guionista.

Hoy es sabido que algunas viñetas de esta importante serie de 12 números tenían asignadas páginas enteras de guión. Era un proyecto ambicioso‚ mucho más que las historietas a las que Gibbons había dado vida en 2000 AD: estas sobreexplotaban la violencia y el sexo con el fin de provocar‚ mientras que Watchmen recogía esos temas adultos con inteligencia y respeto al lector‚ y utilizando todos los recursos que tenía a su disposición. Un ejemplo de esto es el célebre capítulo 5‚ en el que la disposición de las viñetas coincidía en la primera y última página‚ en la segunda y la penúltima… hasta culminar en una espectacular doble página a mitad del número, poniendo la guinda sobre este simétrico pastel. Solo un maestro como Moore pudo concebir esta genialidad‚ pero solo Gibbons podía plasmarla. Frente a aquellos trabajos alterados por presiones editoriales o cuyo dibujante cambia cada dos episodios por el mal estado de la industria‚ Watchmen supone un hito en el cómic mainstream americano: simplemente‚ dos talentosos artistas creando algo único y de calidad. No es necesario nada más para hacer historia.

Por supuesto‚ su amplia carrera no termina aquí: dibujó la miniserie Give Me Liberty junto a Frank Miller‚ otra leyenda del tebeo americano con la que creó una distópica historia con tintes políticos. Su publicación por parte de un gran sello‚ solo diez años antes‚ habría sido inconcebible: tal es el efecto que tuvo su trabajo con Moore en la industria. También ha seguido dibujando historiasbpara DC Comics‚ como La Guerra Rann-Thanagar‚ y ha participado en el videojuego Broken Swords: Shadow of the Templars.

Como vemos‚ el artista mantiene su relevancia en distintos medios y ha sido clave para labevolución del cómic americano. Se trata‚ por tanto‚ de un invitado de incalculable valor para el Salón del Cómic de Barcelona.

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