CONVERTIR CÉLULAS TUMORALES EN ADIPOCITOS

– Ángela Uriel-

Un nuevo estudio de la Universidad de Basilea, en Suiza, ha descubierto una manera de transformar células de cáncer de mama en adipocitos, células que acumulan grasa. Para ello han utilizado dos fármacos, la rosiglitazona, que es un antidiabético, y el trametinib, un antitumoral.

Este nuevo descubrimiento se ha basado en la plasticidad de las células tumorales. La plasticidad se trata de la facilidad que tienen este tipo de células para adaptarse al ambiente, les permite desarrollar resistencia a las terapias y adquirir progresión hacia la malignidad.  La propagación se realiza gracias a la transición epitelial-mesenquimatosa (EMT), proceso en el cual las células tumorales epiteliales fijadas en el tejido se transforman en mesenquimales (no diferenciadas). Este cambio permite al tumor despegarse y trasladarse a otras partes del organismo. Posteriormente, cuando estas células tumorales alcanzan órganos alejados que quieren metastatizar, tiene lugar la MET, que es el proceso contrario, convirtiéndose nuevamente en células epiteliales tumorales.

Estos investigadores, pensaron que cuando las células tumorales sufrían la EMT, ese momento de alta plasticidad, también era un momento de vulnerabilidad. La idea era que, si se logra actuar sobre estas células en ese momento, antes de que alcancen la transición mesénquima-epitelio, se podría lograr transformarlas a un estado “menos maligno” y evitar así la aparición de metástais.

Para ello han empleado conjuntamente rosiglitazona y trametinib. Los resultados fueron muy positivos. Con estas dos drogas lograron “transdiferenciar” células de cáncer de mama en adipocitos postmitóticos funcionales (células que ya no se dividen). Transdiferenciar se refiere a convertir un tipo celular en otro distinto. De esta manera se frena la invasión tumoral. Y los adipocitos son las células que acumulan la grasa en nuestro organismo.  Con este tratamiento no solo se ha logrado evitar la metástasis, sino que también se ha conseguido ralentizar el crecimiento del tumor primario.

En resumen, las células tumorales epiteliales tienen la capacidad de convertirse en células desdiferenciadas, por así decirlo, inespecíficas, que se pueden separar del tumor primario, viajar por los vasos sanguíneos o linfáticos y llegan a sitios lejanos, donde sufren el proceso contrario, se vuelven a diferenciar y dar lugar a metástasis. Lo que han hecho estos científicos es actuar sobre el momento en que esas células son desdiferenciadas para convertirlas en otras células totalmente diferentes, adipocitos, que ya no son tumorales.

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