Cerebros De Izquierdas Y Cerebros De Derechas

—Selena Bermúdez Fungueiriño—

En septiembre de 2007 un estudio de la Universidad de Nueva York presentado en la revista científica Nature Neuroscience,  demostraba que el cerebro de las personas de izquierdas funciona de manera distinta del de las que son de derechas.

¿Pero cuáles son estas diferencias en la actividad cerebral? El estudio asegura que aquellos que se definen como “de izquierdas” muestran mayor actividad neuronal en el córtex cingulado anterior, una zona del cerebro que se activa siempre en situaciones en las que se impone solucionar un conflicto. Este tipo de personas, según los científicos, son expertas en inhibir sus reacciones. Por el contrario, los conservadores, con un perfil más estructurado y permanente, suelen mostrarse menos flexibles en las situaciones en las que se requiere cambiar un hábito, incluso si han recibido instrucciones de hacerlo.

Por lo tanto, las diferencias se dan a la hora de improvisar en situaciones inesperadas y no solo ante cuestiones políticas. Aun así, los científicos aseguran que ninguna de las dos formas de pensar que ambos tipos de personas desarrollan en esas situaciones es mejor que la otra.

Pero no pensemos que nuestra ideología y principios están solo determinados genética y fisiológicamente. Lo cierto es que nuestro cerebro es un tejido tremendamente plástico en el que la educación ejerce un gran papel a la hora de modularlo. Conductas y enseñanzas de la infancia y adolescencia pueden marcar pautas para toda la vida.

En 2011, mediante neuroimágenes de resonancia magnética, un estudio del University College de Londres concluyó que los liberales presentaban un mayor volumen de sustancia gris (neuronas) en la región cingulada anterior mientras que los conservadores presentaban mayoreDibujos niveles de esa misma sustancia en la amígdala, una estructura del cerebro emocional.

Otro ejemplo incluye el estudio de hormonas como la oxitocina relacionada con la empatía y lazos afectivos.

Los resultados sacaron a la luz que la inhalación de dicha hormona incrementa el altruismo parroquial sin fomentar el odio o la desconfianza  hacia personas de otros grupos.

Otro estudio sugiere que personas con altos niveles de cortisol, popularmente conocida como la hormona del estrés, tienen mayor tendencia a no ejercer el derecho al voto.

De todas formas estos resultados no son para nada concluyentes debido a su escasez y a la dificultad de determinar de qué manera influye la educación para el desarrollo de una determinada ideología. Para este tipo de estudios, muchos científicos han fijado su atención en gemelos que hayan sido educados en ambientes distintos frente a aquellos que sí se han criado juntos.  Aun así, es importante tener en cuenta que los gemelos aunque presentan los mismos genes, la expresividad y la epigenética van a determinar las diferencias básicas entre ellos.

En conclusión, aunque la educación ejerce un importante papel, parece ser que hay factores biológicos que predisponen de alguna manera a la hora de aceptar una posición política u otra.

En definitiva, aun aceptando la prioridad de la educación, los datos disponibles nos hacen creer que hay factores biológicos que predisponen en alguna medida las orientaciones ideológicas de las personas.

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