8 de Marzo, Día de la Mujer

— SERGIO VEGA —

8 de Marzo, Día de la Mujer, del <<segundo sexo>>, del sexo oprimido, de nuestras madres, hermanas, novias y amigas.

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El pasado 8 de Marzo, las calles se llenaron en solidaridad con las mujeres de todo el mundo, pero con tristeza por la situación de la mujer en España. Esta es la agonía de nuestro tiempo, no la miseria material, sino la miseria moral que padecemos; la vuelta atrás de treinta años que estamos viviendo.

Comenzar el año con un alto número de muertes por violencia de género, es nuestra miseria moral; empeorar en materia de igualdad de género, es  nuestra miseria moral; negarle a la mujer el derecho a decidir sobre su cuerpo, es nuestra miseria moral.

datos-mujerDicen que lo avanzado de una sociedad se mide por cómo trata a sus animales, yo digo que veamos el grado de igualdad y de emancipación de la mujer y sabremos cuánto hemos avanzado. Porque como sistema de dominación histórico, antes que el capitalismo estaba el patriarcado. La figura del hombre se ha impuesto históricamente. Con esa desigual distribución de poder, el lenguaje tiene sus sexismos, las relaciones sociales y laborales también los tienen, y con las políticas del PP se está relegando a la mujer a un segundo plano.

Pongamos por ejemplo la desigualdad en los salarios. Si partimos de una familia en la que el padre recibe un salario considerablemente mayor y debido a la ley del aborto, se ven obligados a tener un hijo que no pueden mantener; en caso de que uno de los dos progenitores tenga que permanecer en casa cuidando al niño, será la madre, entre otras cosas por eficiencia económica. Si sumamos nuestros <<avances>> en materia laboral, ¿una trabajadora embarazada?, tenemos un perfecto blanco de despido.

Con este ejemplo, cuyos factores no tienen por qué darse a la vez, intento ilustrar cómo directa o indirectamente las nuevas medidas del gobierno destinan a la mujer a la tarea doméstica. Además de políticas de clase, son políticas de género, que llegan al paroxismo cuando vemos a las ministras aplaudir las leyes impuestas por la figura masculina que las oprime.

España, una vez más, a la cola del mundo occidental. El mazazo (de clase) que se ha dado a la justicia con la reforma de Gallardón, ha venido acompañado de un mazazo al género. En el índice de la brecha de género, presentado por el Foro Económico Mundial desde 2006, España se encontraba en el puesto 11º. En 2013, ha descendido hasta el 30º. El presupuesto en políticas de igualdad se ha visto drásticamente reducido. Aquí van las cifras extraídas del número 13 de La marea.

Antes esta situación también conviene aclarar que mujeres y hombres no somos iguales y que por tanto debemos hablar en algunos casos en términos de justicia, ya que el término igualdad puede ser un poco impreciso en función del ámbito al que se aplique. Que debamos garantizar el máximo respeto de su derecho a decidir sobre su propio cuerpo, no es igualdad, es justicia. El embarazo es algo muy serio, con implicaciones biológicas, psicológicas y económicas. Es en asuntos tan complicados como este, donde la justicia debe imponerse a la mera igualdad.

Y como respuesta a la dominación masculina, debemos luchar diariamente empezando por los aspectos del trato diario, acudir a manifestaciones cuando podamos, no caer en el absurdo de votar a un partido perjudicial para el género femenino, y en definitiva hacer del feminismo una práctica cotidiana. Como ante toda relación de poder injusta, debemos hacer lo posible por subvertir la situación, por conseguir la emancipación del género femenino.

Además, en el transcurso del capitalismo histórico, para aumentar la acumulación de capital (término del que hablaremos en un artículo sobre Wallerstein), se ha llevado a cabo una división social del trabajo en base a diferentes factores como la edad, el género y la etnia. Por lo tanto, toda revolución que se precie, debe ir acompañada de avances en igualdad (y justicia) de género, porque si sólo nos centramos en acabar con los problemas ecónomicos y  políticos, sin atender a la cuestión de género, no será una verdadera revolución.

Por último, para una toma inicial de conciencia, siempre debemos dirigir una mirada atenta al pasado. Tenemos que tomar ejemplo de las figuras y victorias históricas del feminismo, por ello se irán añadiendo textos e información en la sección de cultura sobre distintas figuras y victorias en la historia del feminismo, desde Mary Wollstonecraft hasta Simone de Beauvoir, pasando por las hermanas Grimke, Isabella Baumfree, Howe, Woodhull, Clara Zetkin, Rosa Luxemburgo, Clara Campoamor, Hélen Cixous o Julia Kristeva.

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